DE LA TORERÍA DE UCEDA LEAL AL PETARDO DE MORANTE

Uceda Leal firmó los pasajes más toreros de una tarde en la que Castella ratificó su gran San Isidro cortando una oreja (igual que Uceda) y dejando su sangre al hacer un esfuerzo con el sexto. Esforzarse es lo que no hizo Morante, ni hoy ni en toda la feria, pero con la diferencia de que hoy sí tuvo un toro que pudo valer.
Tres tardes ha tenido el de La Puebla y su paso por Madrid se resume en una media y una serie de derechazos en la corrida de Alcurrucén.

El primero de su lote fue un manso que hizo bien en pasaportar rápido. Salió ya con la espada de matar. Así nos ahorraba el aburrimiento.
Sin embargo, al cuarto no lo quiso ni ver. Empezó a la verónica delante de la Puerta Grande (¿superstición?), y en cuanto el toro le enganchó un par de veces el capote ya se vio que no le había gustado. Ordenó a Pedro Iturralde masacrarlo en varas, que lo picó abajo, con saña y tapándole la salida para cargárselo. El toro perdió las manos, pero el presidente hizo bien en aguantarlo. El toro antes de su paso por el caballo estaba bien.
Morante lo mató rápido y fue, justamente, abroncado.

Uceda Leal ya dejó detalles de torería en el abreplaza. Qué vertical y qué natural en todo momento. El toro estaba algo justo de fuerzas, pero Uceda mostró su gusto toreando. Lo peor fue que pinchó (arriba) en reiteradas ocasiones antes de dejar una estocada trasera y atravesada. La espada siempre fue su fuerte.

El cuarto fue cornalón. Uno de los toros mejor presentados del ciclo isidril. Sin embargo, también estaba muy justito de fuerzas. Bien Ignacio al no obligarle por abajo. Lo mejor fueron sus remates: hubo un cambio de mano sensacional y un trincherazo de cartel de toros.
Esta vez sí mató a la primera, aunque la estocada fue rinconera.
Por eso, la oreja se debió quedar en vuelta al ruedo.

De escasísimo valor fue la oreja cortada por Sebastián Castella. Toreó con muchísima suavidad a un remiendo de José Vázquez que, aún así, perdió las manos. ¡Qué ganadería tan mala! Como las que ya han anunciado que vienen en la Beneficencia… (Juan Pedro Domecq y Daniel Ruiz).
La oreja se la llevó porque la estocada tuvo un efecto fulminante.

El sexto mostró prontitud, pero Castella no se acopló del todo con él. Lo brindó al público, sabiendo que de nuevo tenía la Puerta Grande entreabierta. Pensábamos que se iba a quedar ahí en los medios para su clásico inicio con el cambio por la espalda, pero es verdad que quiere renovar su toreo y se fue a por él a las tablas para empezar por bajo. El toro se sintió demasiado podido y se desentendió. Nunca lo sabremos, pero seguramente le habría ido mucho mejor ese inicio del péndulo. El toro, al ser pronto, habría acudido de largo al cite y se le habría lucido. Cuando la faena ya parecía terminar, el toro cogió a Sebastián Castella (herido grave) y el francés hizo un esfuerzo siguiendo en el ruedo, estando a punto de ser cogido de nuevo porque el toro iba desarrollando sentido. Castella le robó algunos pases que se jalearon mucho más que antes por la cogida previa. Con la espada degolló y perdió cualquier opción que pudiese tener de salir a hombros.

Plaza de toros de Las Ventas (lleno de «No hay billetes»). Toros de El Torero (desiguales de presentación, siendo imponente el cuarto y justos de fuerzas) y José Vázquez (justo de presentación y fuerzas).

Uceda Leal (de azul marino y oro): silencio y oreja.
Morante de La Puebla (de corinto y oro): silencio y bronca.
Sebastián Castella (de azul marino y oro): oreja tras aviso y ovación.

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