FIRMEZA DE ROCA REY EN UNA TARDE DE AMBIENTE INSOPORTABLE EN LAS VENTAS

Ya es algo habitual que cuando torea Roca Rey en Madrid el ambiente es lamentable. Si torea con El Juli, aún más. El peruano ha cogido el cetro del toreo que durante tantos años tuvo Julián y, también, se ha convertido en el nuevo foco de críticas del tendido siete. Críticas exageradas, ya que hoy ha dado una tarde de figura, en la que ha tragado mucho. Ahora bien, tan exageradas son esas críticas como esas ovaciones que se lleva con el público puesto en pie en cuanto se la juega. Aunque no toree (no digo que hoy no lo hiciese; al menos, más que otros días, sí). Da igual, han llenado la plaza para ver a su torero y hay que sacarlo a hombros como sea. Tampoco importa que pinche, marre con el descabello o esté a punto de írsele el toro vivo a corrales. Menos mal que, entre tanto ajetreo, el presidente (Ignacio Sanjuán Rodríguez) fue el único que puso un poco de cordura y evitó una salida a hombros que habría sido ridícula.

Sí cortó una (muy barata) al primero de su lote. Roca Rey, que iba con un traje de luces en homenaje a El Yiyo en esta Corrida In Memoriam, se jugó los muslos en cada pase. Expuso mucho al pasárselo tan cerca. En el primer capotazo el toro pegó un salto que le pudo costar caro (recordó a lo de Ureña en Albacete), pero, afortunadamente, no le dio. Comenzó su faena de muleta con el péndulo y después ligó las series por ambos pitones dejando la muleta en la cara. Fue una meritoria faena, pero que alargó en demasía. Aunque hizo muy bien la suerte suprema (en corto y por derecho y muy despacito), el toro no cayó. Además, falló con el descabello, por lo que escuchó dos avisos. A pesar de todo, le dieron una oreja. No era para oreja, pero el público la pidió, esa es la verdad. Quizás, por el hecho de llevar la contraria al siete. Unos protestaban y otros se lo recriminaban. Se retroalimentan entre ellos. Llegó la policía al siete y los gritos ahora fueron de «Plaza 1 dimisión», acusándoles de mandar a la policía. Por cierto, ojalá dimitiesen, pero, evidentemente, eso no va a pasar.

También le pidieron la oreja en el sexto, pero el presidente dijo que ya bastaba. No quiso regalarle la Puerta Grande. ¡Enhorabuena! El ambiente ya estaba enrarecido, pero esta vez respetaron algo más a Roca de primeras. El toro iba con castita, más que clase, ya que tiraba derrotes al final del muletazo. Al peruano le podía valer para cortar esa oreja que le faltaba para salir a hombros. Sin embargo, esta vez ante una protesta aislada pidió calma, dirigiéndose directamente al siete. Se lo tomaron como un enfrentamiento con el torero. Era la excusa perfecta para ellos y también para el resto de tendidos (sobre todo, el cinco), que se echaron más encima del siete. Roca lo alentó aún más con un gesto de desprecio al siete al salir de una serie. Estos le gritaban «fuera, fuera» y otros «torero, torero» después de una fea cogida sin consecuencias. No era ni para una cosa, ni para la otra. Andrés estimuló todo esto, pero lo cierto es que estuvo mucho peor con esta polémica. Hasta entonces estaba realizando otra faena seria y ligada. De nuevo, en otro pase de pecho el toro no pasó y casi le vuelve a coger. No faltaron sus cambios por la espalda. Falló con la espada antes de dejar media estocada y escuchar otro aviso.

El Juli estuvo como toda la feria: sacando petróleo. No obstante, el primer toro de la tarde puede ser el mejor toro que ha lidiado esta feria (aunque esta corrida en realidad es fuera de feria), pero se vino a menos cuando Juli tomó la franela. Le ligó bien las series por ambos pitones, pero lo estropeó todo con su horroroso julipié, que cayó traserísimo. En el lomo.

El cuarto se quedaba corto, pero a base de tirar de él el madrileño pudo hacerle faena. Esta fue siempre a más. Qué magisterio… todo el que le falta con la espada, con la que falló.

Alejandro Talavante volvió a pasar de puntillas por Madrid. Aunque en su última tarde nos recordó al Talavante de antes de su retirada, hoy no se le vio. También es cierto que no tuvo toros. Recibió a su primero delante de su amigo Sergio Ramos, que había ido a verle.

Las verónicas fueron muy templadas por el pitón izquierdo y enganchadas (además de feas de ejecución) por el derecho. Mejor la media. El inicio de faena genuflexo al natural, toreando al natural, fue bastante bueno, con el «pero» de un nuevo enganchón. Destacó la trincherilla. Toreó encajado de riñones, con estética, pero no logró conectar con el tendido. Mató mal.

Se le notaba que tenía dudas sobre cómo empezar con la muleta con el quinto. Se decantó por estatuarios y tuvo que rectificar la posición en el primero. De nuevo, buena la trincherilla. Trató de ponerle sentimiento, pero faltaba toro y el público le instó a irse a por la espada.

Plaza de toros de Las Ventas: Corrida In Memoriam al Yiyo (lleno de «No hay billetes»). Toros de Victoriano del Río, bien presentados excepto el tercero. Bravo el primero, pero se vino a menos. Encastaditos tercero y sexto. Sin opciones el lote de Talavante.

El Juli (de grana y oro): palmas y ovación tras aviso.
Alejandro Talavante (de lila y oro): silencio en ambos.
Roca Rey (de corinto y azabache, homenaje a El Yiyo): oreja con protestas tras dos avisos y vuelta al ruedo tras aviso y petición.

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