Hasta tres novillos más que interesantes saltaron al ruedo venteño en la novillada de «triunfadores», entre comillas porque en realidad este año no ha triunfado ningún novillero. Actuaban los que dejaron mejores sensaciones, a modo de ver de la empresa. Personalmente, consideraba que debía estar acartelado Mario Alcalde en lugar de García Pulido. Después de la novillada no me queda ninguna duda, a pesar de que Guillermo García fue el único en cortar una oreja (de nulo peso). Tuvo el mejor novillo y uno complicado, pero con transmisión.
«Liviano» se llamaba el castaño que hizo quinto. No se definió en los primeros tercios, pero algo le debió ver Pulido cuando lo brindó al público y empezó de rodillas, con cambiado por la espalda incluido. El novillo acudió alegre al cite, como también lo hizo en la siguiente serie de derechazos, muy ligados por García Pulido gracias a la repetición y prontitud de la res de Agustín Montes. Con esa mano, con la derecha, Pulido se encontró mucho mejor, dejándosela puesta. Por el izquierdo despedía siempre el muletazo hacia fuera. Tampoco tuvo, ni mucho menos, la estética ni la naturalidad de sus compañeros.
Además, decidió acortar las distancias cuando el novillo iba bien de largo y pedía distancias. Así se lo hicieron saber desde «el siete».
Tampoco se acopló con el primero de su lote, aunque esta vez con la disculpa de los problemas que trae la casta. Y casta el de Fuente Ymbro tenía. Hasta genio, ya que embestía a la defensiva. Me recordaron a los toros de Victoriano del Río del lote de Roca Rey en la Corrida In Memoriam. Sin duda, fue un novillo más para el aficionado que para el novillero.
El otro novillo con opciones, y también encastado, fue el primero de la tarde (de Fuente Ymbro), aunque estaba justito de fuerzas. Jorge Martínez toreó con su habitual suavidad y buen trazo, pero no cuajó al novillo. En la primera serie al natural estuvo muy despegado, quizás, desconfiado por la tendencia del novillo de vencerse hacia dentro. Hubo otras series mejores por ambos pitones, sobre todo, por el derecho.
Se puso pesado con el cuarto, al que había recibido francamente bien a la verónica, en especial, por el pitón izquierdo, reduciendo la embestida del de Montealto. Este, no tuvo transmisión, por lo que Martínez aburrió al personal al pasarse de faena. Destacó una preciosa y templada trincherilla y algún natural suelto redondeado, bien rematado atrás.

Mario Navas tiene unas condiciones extraordinarias. En algún momento me recordó a Morante por ese empaque, por cómo coloca la mano izquierda cuando torea con la derecha, por los ayudados por alto… y también por su mala suerte en los sorteos. Otra vez se llevó el peor lote y solo pudo dejar la muestra de su gran concepto del toreo, desde ese inicio por bajo a los naturales enfrontilado que cerraron la tarde con el sexto bis (también de Montealto), ya que el titular fue devuelto por su falta de fuerza. Hay que volver a ver a Mario Navas, quien ya destacó en la novillada inaugural de la temporada.

Plaza de toros de Las Ventas (6313 espectadores, según la empresa). Novillos de Fuente Ymbro (encastados) y Montealto: destacó el gran quinto, «Liviano», y se devolvió al sexto, saliendo en su lugar un sobrero del mismo hierro sin transmisión, algo de lo que también careció el cuarto.
– Jorge Martínez (de nazareno y oro): ovación tras aviso y palmas.
– García Pulido (de blanco y plata): silencio tras aviso y oreja con protestas.
– Mario Navas (de azul grafito y oro): ovación y silencio tras aviso.

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