Julián López «El Juli« ha anunciado esta mañana su retirada de los ruedos, aunque él no quiere llamarlo como tal (pueden leer el comunicado al final), ya que los toreros dejan siempre la puerta entreabierta a volver. No sé si El Juli algún día volverá o no. Ni siquiera él mismo lo sabrá. Pero lo que está claro es que si vuelve ya no será para competir de tú a tú con todo el mundo y en todas las plazas como siempre ha hecho. Según informa Zabala de La Serna, El Juli se retirará el 1 de octubre en Sevilla, donde suma siete Puertas del Príncipe. Un día antes apunta que se despedirá de Madrid, un día que según el calendario que presentó la empresa tocaba novillada. Tampoco sería el primer cambio de calendario de esta empresa de la que no te puedes fiar un pelo (¡qué malos son!). Por supuesto, hasta entonces aún le quedan citas clave, como Bilbao, donde también tiene gran cartel; Gijón, con su encerrona, en la que además matará dos toros de La Quinta (ganadería con la que hizo, para mí, su mejor faena en Madrid), Cuenca, donde seguirá con el encaste Santa Coloma-Buendía (esta vez Rehuelga) o Valladolid, en la que será su última corrida de Victorino Martín. Nunca se ha caracterizado por la diversidad de encastes, pero últimamente está haciendo alguna excepción (sobre todo con La Quinta, pero también Galache o estas de Rehuelga y Victorino). Es más, dentro del encaste Domecq siempre ha tenido muy definidas sus ganaderías: Victoriano del Río, Daniel Ruiz y Garcigrande (esta última es su preferida y con la que se retirará). Daniel Ruiz y Garcigrande, por cierto, son la procedencia de su ganadería. ¿Logrará ahora lo que tan pocos toreros han conseguido? ¿Será también un ganadero contrastado? De momento, aunque con luces y sombras, la ganadería parece no ir por mal camino. De hecho, El Juli (como torero) siempre ha buscado ganaderías bravas. Y es que dentro de Domecq no es lo mismo Juan Pedro que Garcigrande. Más brava la segunda, claro. Los artistas, sin embargo, preferían la primera. Y la nueva generación de toreros (encabezada por Roca Rey) tampoco parecen tener a Garcigrande entre sus preferidas porque echa toros exigentes. Veremos cómo es el futuro a partir de ahora para la ganadería de Justo Hernández, porque, además, están saliendo mejores toros en la de Domingo Hernández (que la llevan Concha Hernández y El Dody).
Anteriormente hacía referencia a la nueva generación de toreros, que lidera Roca (acompañado de Ginés Marín, Rufo, Fonseca, Aguado, Juan Ortega…). Andrés puede ser el que más note la ausencia del Juli. Julián durante muchos años tuvo el cetro del toreo y se le exigió también como la máxima figura que era, sobre todo en Madrid. Desde hace unos años (también motivado por las grandes tardes de Juli en Madrid desde la de “Licenciado”, de Alcurrucén), Roca Rey es el blanco habitual que el público venteño espera. Unos para medirle y otros para entregarse, pero es al que más exigen (a veces con razón y otras, no tanto). Ahora que ya no está Juli, y tras la última polémica de Roca y su apoderado con el 7 en la Corrida In Memoriam, creo que va a notar el peso de la púrpura aún más. Tal y como le pasaba al Juli, quien decía que a veces se sentía solo… hasta que llegó Roca Rey y ahí se pudo liberar más, mostrando su mejor toreo. No en vano, se va en un momento sensacional. A diferencia de Ponce, que se fue tarde y mal, Julián ha sabido irse. Se va dejando un grato sabor de boca en el aficionado, siendo figura, como lo ha sido toda su vida, desde que era un niño prodigio, como ahora es Marco Pérez (veremos si le va como al Juli). Ah, y sin una gira de despedida por todos los sitios para arañar dinero.
El cambio de ciclo es evidente. Ponce ya se fue (independientemente de que vuelva para despedirse, que se lo merece), Morante desde el rabo de Sevilla no anda igual (parece que ya ha hecho todo lo que tiene que hacer, tiene lesiones y se dice que está deprimido, lo que no sé hasta qué punto será verdad), Talavante se retiró en un gran momento y las segundas partes nunca son buenas (no es el que era, aunque está mejor que hace un año), Manzanares está para tomar el mismo camino que El Juli, aunque me duela decirlo, pues ha sido uno de “mis toreros”, y Castella ya se ha retirado también una vez… nunca se sabe cuándo será la definitiva. Por supuesto, José Tomás o Juan Mora siguen en activo, pero si un año torean hay que dar gracias. Ya no están en el circuito de las ferias. Los jóvenes que antes he mencionado deben aprovechar este momento. Algunos tienen todas las condiciones necesarias para hacerlo. También hay otros jóvenes “en segunda línea” por así decirlo, que han abierto la Puerta Grande de Madrid, pero parten en desventaja, como son Fernando Adrián, David de Miranda, Ángel Téllez o Francisco de Manuel. Otros no tan jóvenes también pueden y deben dar un paso al frente: hablo de Paco Ureña, Daniel Luque (a este lo que tienen que hacer las empresas es ponerlo y en carteles rematados) o Emilio de Justo (ojalá volviese a su nivel de antes de la fatídica cogida de Madrid).
Por el momento, lo que toca es reconocer el peso del Juli en la tauromaquia durante un cuarto de siglo, con faenas inolvidables como esa de La Quinta en Las Ventas o el indulto a “Orgullito” en Sevilla, y desearle suerte como ganadero. Los que vengan tendrán la tarea difícil de reemplazarle y las taquillas lo pueden notar los días que no toree Morante y, en especial, Roca Rey.

