Borja Ximelis dejó buenos naturales con el primero, pero el cuarto se le marchó vivo a corrales a pesar de que abrevió en la faena de muleta. Eduardo Neyra estuvo frío y tenso toda la tarde y Mario Navas mostró una vez más su gran concepto del toreo. Mantiene su crédito intacto.
Abrió plaza un castaño que tuvo clase, pero nada de fuerza. De hecho, cuando se derrumbó en el tercio de banderillas (que el propio novillero ejecutó con facilidad) bien se podría haber ido a corrales. Sin embargo, el pañuelo verde nunca asomó en el palco y lo cierto es que sirvió para que Ximelis dejase algunos naturales hondos de calidad. No fueron ligados, pero se vio mucho mejor al novillero cuando toreó sin ayuda; también con la derecha en una última serie al natural con esta mano.
Sin embargo, en el recuerdo quedarán los tres avisos que escuchó con el serio cuarto. Ismael Alcón lo picó fatal: le dio mucho y el segundo puyazo cayó en la paletilla.
El novillo fue una prenda. Un animal manso y con genio, que apretaba en la querencia, como se vio en el tercio de banderillas, con una cuadrilla que tampoco anduvo nada bien. Se cambió el tercio con solo tres palos y Ximelis, lleno de dudas, citó al de Sánchez Herrero, que se mostraba remiso a embestir, aun con la muleta muy cerca de su testuz. ¿Tenía este novillo algún problema en la vista? No lo sabemos, pero fue muy tardo y complicado. Por eso, Ximelis lo pasó sin torearlo y se fue a por la espada. A pesar del breve trasteo, se demoró tanto con los aceros que escuchó los tres avisos y el novillo se fue vivo al corral.
Mario Navas es un novillero con mucho ambiente entre los aficionados y es que hace un toreo clásico y puro. Sin embargo, todo se queda siempre en detalles. Nunca tiene materia prima para mostrarnos su toreo de verdad.
Hoy volvió a suceder lo mismo.
Recibió al tercero a la verónica, con empaque, mas acelerado.
Comenzó su faena de muleta por doblones, pudiendo al novillo, y un bello pase de la firma, pero la faena no cogió vuelo después por la nula clase del animal, que soltaba derrotes. La estocada, además, hizo guardia.
Al sexto le robó un par de naturales ligados con mucha verticalidad y hondura. Fueron francamente buenos, pero el novillo clavó los pitones en la arena (defecto recurrente del ejemplar) y no pudo completar la serie. No se lo podía obligar nada. En la siguiente serie ya acortó mucho el recorrido y poco más pudo hacer el novillero vallisoletano, aunque aún dejó una última serie de naturales a pies juntos enfrontilado. Estuvo muy medido en sus faenas, lo cual se agradece.
Por el contrario, Eduardo Neyra estuvo pesado. Alargó dos trasteos insustanciales, en los que no tuvo novillos, pero tampoco mostró nada de seguridad. Toreó tenso y se sacó siempre a los novillos hacia fuera. No transmitió nada.

Plaza de toros de Las Ventas (7.103 espectadores). Novillos de Sánchez Herrero sin opciones. Se dejó el primero, cogido con alfileres, pero fue el único que sacó algo de clase. El tercero, soltó la cara mucho y el cuarto, casi un toro, fue un manso de libro con genio.
– Borja Ximelis (de azul marino y oro): silencio tras aviso y pitos tras tres avisos.
– Eduardo Neyra (de verde pantano y oro): silencio en ambos.
– Mario Navas (de verde y oro): palmas y ovación.


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