BORJA JIMÉNEZ HACE BUENOS A LOS TOROS

Borja Jiménez es el torero del año, al menos por el momento, pues le quedan aún dos citas importantísimas en Madrid y Sevilla, donde debe refrendarlo (además de Salamanca, Logroño, Albacete…). Y lo es por por su raza y su gran momento. También porque es innegable que es un torero con suerte en los sorteos: la tuvo en Madrid y Bilbao, las plazas que le han consagrado. Pero cuando no embisten los toros embiste él (por eso, en ese mano a mano con Fernando Adrián en Otoño van a saltar chispas). Y cuando embisten, pero sin calidad, no le importa. Es lo que sucedió hoy. A un torito bravucón de Domingo Hernández, que soltaba la cabeza mucho, le tapó todos los defectos y lo mejoró. Le cortó las dos orejas y se premió al toro con una injustificada vuelta al ruedo. Podríamos haber titulado la crónica «Borja Jiménez engaña a la presidenta», que sería un titular con mucho más clickbait, pero esas cosas se las dejamos a los de Cultoro.

Con el sexto volvió a estar firme, aunque más despegado. Cuando se la jugó de verdad fue cuando se le arrancó el toro al empezar faena sin estar aún preparado y le cambió el viaje por la espalda casi sin hueco. Se le vio cogido, pero se libró y siguió toreando al natural. Gran serie inicial.
Su gran debe sigue siendo la espada. Perfilándose tan lejos resulta difícil que la tizona no se le vaya trasera.


Castella recibió tres toros, pues el primero se devolvió por su manifiesta invalidez. En su lugar salió una raspa con pinta de eral. Fue protestado hasta en una plaza tan festiva como la de Navalcarnero. No dio opciones y Castella se pegó el arrimón.

El cuarto no fue peor que al que le dieron la vuelta al ruedo. Sebastián aprovechó su prontitud para arrancarse a media-larga distancia y comenzar su faena por estatuarios. Prosiguió en un par de estéticas y ligadas series por la derecha, mas después la faena fue bajando y Castella volvió a las cercanías. Faena marca de la casa, que no transmitió. Se le dieron dos orejas con petición mayoritaria y división de opiniones, con protestas al palco, por lo que declinó salir a hombros en un gesto muy torero y honrado (que dudo que hiciese en una plaza de primera). Se nota que había algunos aficionados venteños, aunque no creo que fuesen al reclamo del francés. Más bien lo harían al de Borja Jiménez y Paco Ureña.


Ureña mostró sus credenciales con un quite por gaoneras al primero de su lote. En el prólogo de su faena de muleta dejó una trincherilla cumbre, de cartel. Al ralentí. Sin embargo, a partir de ese momento el toro se rajó, por lo que la faena se basó en sujetar al toro para que no se fuese a tablas, algo que no pudo conseguir cuando se fue a por la espada. El toro se puso andarín y dieron media vuelta al ruedo pegados a las tablas hasta que le pudo dar muerte.
Con el quinto realizó una faena lineal, aunque le dieron dos orejas. No fue ese Ureña lleno de sentimiento que se rompe con los toros. Este año lo estamos viendo menos.



Plaza de toros Félix Colomo de Navalcarnero (tres cuartos de plaza): toros de Domingo Hernández, mal presentados y de juego desigual, aunque con opciones, salvo los dos primeros. El abreplaza se devolvió y se dio una vuelta al ruedo al tercero que no venía a cuento .

Sebastián Castella (de lila y oro): silencio y dos orejas con protestas tras aviso.
Paco Ureña (de grana y oro): oreja tras aviso y dos orejas.
Borja Jiménez (de azul rey y oro): dos orejas y oreja.

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