No falló Victoriano del Río. La ganadería madrileña es un seguro. Sin embargo, Fernando Adrián no se acopló con un lote para salir a hombros. Menos opciones tuvo Borja Jiménez, que dio una buena imagen.
La tarde de fue de más a menos. Empezó muy bien con los dos primeros toros. De hecho, el abreplaza fue el mejor de la corrida. Fernando Adrián se fue a portagayola a recibirlo, confirmando que iba a ser una tarde de entrega máxima, dando sentido al mano a mano. Prosiguió toreando de rodillas con varios faroles, alguno muy ajustado. Tuvo mérito el saludo del madrileño, que ejecutó chicuelinas cuando se puso en pie.
El de Victoriano empujó en el caballo. Pelea de bravo. Borja Jiménez no dejó pasar su quite. Toda una declaración de intenciones. Lo hizo por chicuelinas muy ceñidas.
Fernando Adrián le hizo faena en el tercio. Era un toro de medios y de darle más distancia, pero molestaba algo el viento y esto no es culpa de Fernando Adrián. Pero lo cierto es que, aunque hubo pasajes buenos, quedó la sensación de que había toro para más. Mucho mejor con la derecha que al natural. No obstante, si la espada no se llega a ir baja, quizás, habría tocado pelo, que se le habría protestado, eso sí, porque todo se quedó en división de opiniones.

El tercero fue el peor del lote del madrileño. Ya cantó la gallina en el caballo, saliendo suelto del segundo puyazo. Tampoco el diestro estuvo bien.
Por ello, salió a revienta calderas con el quinto, a pesar de que este toro fue encastado y desarrolló sentido.
Comenzó el trasteo de rodillas haciendo el péndulo y el toro le puso en pie con un derrote a altura de la axila. Le vino a decir que necesitaba que le pudiesen, mas desbordó a Adrián. Apenas le dejaba ni colocarse, porque se arrancaba. Qué prontitud. Cómo transmitió este toro el peligro que tuvo. Otra cogida para el torero, esta más aparatosa, pero sin consecuencias. Fernando, muy valiente, decidió seguir tirando la moneda al aire y cerró por bernadinas, aunque no consiguió tragar con más de dos y terminó huyendo. Fue un toro difícil, pero al que con más poderío le podría haber cortado la oreja. La plaza se dividió. ¿Le tendría que haber dado un tercer puyazo para atemperarlo más?
Borja Jiménez se fue en sus tres toros a portagayola. Como en San Isidro. Como en Bilbao en el mano a mano con Luque. En los días que identifica como claves se va en todos sus toros a la puerta de chiqueros. ¡Qué raza tiene!
Pero lo mejor de la tarde, sin duda, fue cuando se puso de pie tras la portagayola en el primero de su lote y le sopló varias verónicas a «Enamorado» de muchísima hondura y arrebato. La revolera mirando al tendido. Otra más invertida. El lío estaba formado.

Galleó por chicuelinas para llevar al toro al caballo. Cumplió en el primer puyazo. En el segundo lo puso más lejos y el victoriano se arrancó sin problema. No quiso ponerlo una tercera vara y ahí arreciaron las protestas, que cesaron durante el quite por tafalleras de Fernando Adrián.
El inicio de Borja, sentado en el estribo, fue torerísimo. Se fue saliendo con el animal rodilla en tierra.

La faena tuvo una gran sutileza y desmayo. Qué relajado (aparentemente) toreó el de Espartinas. Dio una serie con la izquierda (teníamos dudas de si daría alguna al tener un dedo roto) en la que trató, como siempre, de rematar detrás de la cadera, pero no le salió con la limpieza que las series en redondo por la derecha. A partir de ese momento la faena bajó conforme el toro se iba apagando, pero, de nuevo, Borja Jiménez dejó el trasteo en todo lo alto cuando se fue a por la espada tras un precioso final por bajo, que en Madrid enamora. Pero, como de costumbre, se perfiló muy lejos para matar y pinchó. La oreja se esfumó y el torero dio la vuelta al ruedo.
Menos suerte tuvo con el cuarto y con el sexto… Si le llegan a tocar a Borja los de Fernando…
Con el cuarto comenzó rodilla en tierra primero. Después, con ambas. En redondo.
Sin embargo, la faena no tomó vuelo. Todo lo contrario, se vino abajo totalmente, por la condición del toro y, en este caso también, porque a Borja Jiménez le desarmó en dos ocasiones.
Al sexto le robó algunas series de derechazos encajadas. La mejor, la primera, cuando el toro tenía mayor transmisión, si bien se veía que no era un toro de triunfo.
Plaza de toros de Las Ventas (21412 espectadores). Toros de Victoriano del Río, bien presentados y bravos en el caballo. Bravos y encastados primero y quinto. Noble, pero bravo, el segundo.
– Fernando Adrián (de tabaco y oro): división de opiniones, silencio y ovación tras aviso.
– Borja Jiménez (de blanco y oro con remates negros): vuelta al ruedo tras aviso, silencio y silencio tras aviso.


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