LOS TOROS LISTOS DE SALTILLO NUNCA DEFRAUDAN 

Tras ver por la mañana la encerrona de Damián Castaño en la feria organizada por el Club Taurino 3 Puyazos, nos desplazamos hasta el centro de la capital para ver a los siempre interesantes saltillos, toros con los que es imposible aburrirse porque transmiten riesgo y emoción. Estamos acostumbrados a muchos toros bobalicones (la mayoría del monoencaste Domecq, pero no solo; también de Núñez, Atanasio, etc.), por lo que está bien y es necesario, incluso, que salgan esos toros tan listos como son los de Saltillo, quizás la ganadería que tiene unos toros con más sentido desarrollado. Fueron toros que vendieron muy cara sus muertes, levantándose cuando sentían los puntillazos y haciendo por los de luces y manteniendo la boca cerrada de principio a fin. 

Hoy faltó ese toro superclase que también sale en Saltillo, por lo que no fue una corrida redonda ni mucho menos, ni triunfal, pero sí una corrida que mantuvo el interés en todo momento, en especial, con el lote de Luis Gerpe.  

Si por la mañana fue Damián Castaño quien tuvo que saludar una ovación tras el paseíllo en San Agustín por la gesta de encerrarse con seis de Dolores Aguirre, por la tarde fue el mayor de los Castaño quien hizo lo propio en Las Ventas, por motivo de su despedida. En principio, esta será su última tarde en Madrid.

Su hermano Damián lo aplaudía en el tendido tras pasar religiosamente por taquilla. Después de despachar de forma muy diga y profesional a los seis aguirres esta mañana, por la tarde se le veía pasarlo incluso peor por el compromiso de Javier, quien pasó totalmente de puntillas, como sucedió en sus últimas tardes en esta plaza, ya hace un tiempo.  

El segundo de la tarde (porque el primero fue para el confirmante Cristóbal Reyes) tuvo la casta propia de esta ganadería, sin terminar nunca de romper, como no rompió el trasteo de Javier Castaño, que con la espada parece verlo todo casi tan oscuro como su hermano. El cuarto fue el toro más soso de los seis, sin fuerzas, y Castaño se lesionó durante la faena. 

Cristóbal Reyes se marchó a la puerta de toriles a recibir a portagayola al toro de su confirmación, pero este no hizo por él y tuvo que desistir. Fue un toro con las complicaciones características de Saltillo, pero que no se comió al torero. La faena fue de menos a más. Al serio sexto, muy amplio de cuna, sí que le pudo robar varias series estimables de naturales, que no tuvieron el eco en los tendidos que, seguramente, el torero esperaba. 

El astifino (como todo el encierro) tercero de la tarde fue un animal muy orientado, que medía, se encampanaba y apretaba hacia tablas. Gerpe se tira derecho a matar con todo, como ya vimos en septiembre, cuando logró una estocada cumbre. 

Otro toro muy interesante (más aún que este) fue el quinto de la tarde. Gerpe lo saludó a la verónica con su particular capote de vuelta azul cielo. El encastado toro de Saltillo propició un revolcón a Luis Gerpe porque este no quiso soltar la muleta a tiempo en un enganchón. Tras el susto se vino arriba el diestro, realizando un molinete arrebatado. A continuación, las series por abajo fueron con la derecha, pero con mucha velocidad. Tras la demora en caer, Luis Gerpe no tuvo que descabellar a pesar de haber dejado la estocada delantera y algo caída.  

Plaza de toros de Las Ventas (10353 espectadores): toros de Saltillo, bien presentados, listos y orientados. Destacaron tercero y, en especial, el sexto. 

  • JAVIER CASTAÑO (de blanco y oro): silencio y silencio 
  • LUIS GERPE (de verde esperanza y oro), silencio tras dos avisos y vuelta al ruedo 
  • CRISTÓBAL REYES (de teja y oro), que confirma alternativa, silencio tras dos avisos y silencio tras dos avisos 

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