UN NOVILLO DE LA QUINTA AZULEADO EN LAS MATAS 

Las Matas de Madrid celebró su novillada picada con reses de La Quinta, aunque alguno tenía más pinta de eral. Otros estaban mejor presentados, sobre todo en la segunda mitad del festejo. Se premió al quinto, “Marsellés”, con la vuelta al ruedo en el arrastre. A este novillo le cortó una oreja El Mene tras un pinchazo en lo alto. Otra le cortó al segundo. Dos orejas también cortó Álvaro Serrano y tres Aarón Palacio, que fue el más destacado. 

Abrió plaza un novillito muy justo de presencia y que se dejó. Mostró una nobleza superlativa. Aarón Palacio lo recibió con dos faroles en pie. El quite fue por tafalleras rematadas con una cordobina.

Palacio comenzó su trasteo muleteril con ayudados por alto barriendo el lomo del cárdeno animal. El novillero mostró sus buenas maneras y le cortó la primera oreja de todas las que se otorgaron en la festiva portátil.  

Dos le cortó al cuarto. A este lo recibió con una larga cambiada de hinojos junto a las tablas (en este caso, al metal de la portátil, que desgastó los pitones de los novillos cuando estos remataron). Aarón volvió a citar con suavidad y a correr la mano con temple. Por ambos pitones. Una de las series de derechazos tuvo la puesta en escena de esa mano izquierda levantada, toreando (detalle parecido a lo que hace Juan Ortega).

Tampoco faltó (al igual que en el novillo anterior) la serie citando con el molinete y el de pecho para proseguir toreando en redondo con la derecha. Terminó recortando distancias con el novillo, aunque sin ponerse pesado con un arrimón innecesario. Bien. 

El gran novillo de la tarde fue “Marsellés”, número 3, que salió en quinto lugar. Sin ser un novillo de bandera (yo no lo habría premiado con el pañuelo azul), fue, sin duda, el mejor de la tarde. De largo. El Mene exhibió el temple que se tanto se le alaba. El pinchazo en todo lo alto no impidió la concesión de la oreja tras una faena medida. Tras la estocada le dio otra serie de derechazos. Estuvo mucho peor con el segundo de la tarde, en el que se mostró excesivamente frío, algo de lo que peca este novillero.

Además, su apoderado estuvo demasiado pendiente de las reacciones del público, el cual en el quinto novillo puso un ojo en lo que sucedía en el ruedo y otro en La Maestranza, donde se celebraba una de las corridas del año (sobre el papel) y en la que Morante nos ha regalado un histórico recibo capotero a una mano, con largas. Inspiradísimo el de La Puebla. Muchos móviles se encontraban en posición horizontal y eso era señal inequívoca de que estaban viendo Canal Sur. 

Así transcurrió la lidia del sexto, al que desorejó Álvaro Serrano en una faena de querer y en la que mostró temple. Son tres novilleros que saben templar, lo cual es un buen punto de partida, aunque el que más torería tiene, a mi modo de ver, es Aarón Palacio. 

Las dos orejas fueron generosas para tener la foto de los tres novilleros a hombros. Eso sí, una era de ley por el espadazo. Se tiró tan derecho que, incluso, la espada quedó un puntito contraria. 

Sin embargo, se pasó de faena con el tercero, por lo que se puso complicado a la hora de entrar a matar, costando mucho cuadrarlo, y perdió una oreja de él. Álvaro Serrano lo saludó a la verónica. La faena fue de más a menos conforme el novillo iba recortando su viaje, quedándose debajo. Fue un novillo pegajoso. 

Plaza de toros portátil de Las Matas (dos tercios de plaza). Novillos de La Quinta, algunos con aspecto de eral con más pitones. Otros estuvieron bien presentados. Destacó el quinto, “Marsellés”, al que se premió con la vuelta al ruedo en el arrastre. 

  • Aarón Palacio (de purísima y oro): oreja y dos orejas. 
  • El Mene (de verde hoja y oro con remates en negro): oreja en ambos. 
  • Álvaro Serrano (de grosella y oro): silencio y dos orejas. 

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