Parecía que la tarde se iba sin pena ni gloria (sin ser una mala corrida de Victoriano del Río) hasta que saltó el sexto. Un toro bravo y enclasado en la muleta, al que Rufo cuajó en la muleta. Su mejor faena en Las Ventas. Con la espada malogró la Puerta Grande. Una oreja se llevó Emilio de Justo tras una faena a más. Roca Rey, perdido.

Abrió plaza un toro con opciones de Victoriano, al que Emilio de Justo realizó una faena aseada por ambos pitones. Como viene ocurriendo últimamente, sin excesivo ajuste, ni temple. Mejor con la diestra, al menos el tema del ceñimiento. Se fue a por la espada de verdad y la arrojó para torear al natural con la diestra. Una tontería que este año más que nunca está repitiendo el de Torrejoncillo. No me refiero que sea una tontería torear sin la ayuda con la derecha, sino el hecho de ir a por la espada para acto seguido arrojarla. Con ella, pinchó reiteradamente arriba.

Mejor estuvo con el cuarto, si bien la faena rompió en las series finales. Faltó toreo fundamental. En las postrimerías de la faena se realzó el trasteo con trincherillas y pases de la firma. Por supuesto, también con sus pases de pecho marca de la casa. Largos y a la hombrera contraria. De nuevo, se puso a torear al natural con la derecha, esta vez con mucha mayor pureza. Pasándose al toro cerca y rematando detrás de la cadera. Tras un final por bajo y un estoconazo cortó una justa oreja.

Fernando Sánchez puso el par de la tarde al tercero, esperándolo muchísimo en los medios. Con ese ambiente a favor, Tomás Rufo comenzó su faena de hinojos. ¡Qué novedad! El toro se dañó en este comienzo en el que perdió las manos y al que terminó embistiendo sin potencia. Una pena. Aunque pudo seguir persiguiendo la muleta, ya nunca lo hizo con codicia y el de Pepino se pasó de faena.
Lo bueno llegaría en el sexto. Rufo lo brindó y rápido se puso a torear en redondo. Tras esa serie inicial con la diestra, con transmisión, pero haciendo algo la noria, se echó la muleta a la izquierda y ahí toreó de verdad. Arrastrando la muleta. Una gran serie que precedió a otra de mayor nivel aún, que comenzó con un cambio de mano de la diestra a la zurda para pegar numerosos naturales de alta nota. ¿Por qué no seguiste al natural, Tomás? Le pegó otra con la derecha de mejor calidad antes de un epílogo por bajo, muy del gusto de Madrid. Se atascó con la espada y cambió las dos orejas por la vuelta al ruedo.
Roca Rey venía envuelto en la polémica con los toros. Él reseñó los que él quería para esta corrida, quedándose los restantes para la inaugural. De nada le sirvió, pues el quinto fue un toro sin fuerzas que perdió repetidas veces las manos y con el que se puso pesado. Con el segundo nunca se acopló. Tan cierto es que el de Victoriano tenía una embestida muy incierta y a arreones como que Roca siempre estiró el brazo para citar con el pico y de perfil. Sin cargar nunca la suerte. Eso sí, a pesar de que hoy no anduvo atinado con la espada, es una delicia ver cómo realiza la suerte suprema, echando la muleta abajo sin pegar el telonazo.
Plaza de toros de Las Ventas (lleno de «No hay billetes»). Toros de Victoriano del Río, de buena presentación y juego, aunque justos de fuerzas. Se debió devolver al quinto. Destacó en la muleta el sexto.
– Emilio de Justo (de púrpura y oro): silencio tras aviso y oreja.
– Roca Rey (de pistacho y oro): silencio y silencio tras aviso.
– Tomás Rufo (de verde botella y oro): silencio tras aviso y vuelta al ruedo.

