OREJA PARA ROMÁN Y DIGNA CONFIRMACIÓN DE DIEGO SAN ROMÁN


Poco pasó en los cuatro primeros toros hasta que Román lució al quinto, un buen toro de Fuente Ymbro potenciado por el valenciano, que fue cogido sin consecuencias y cortó una oreja tras una faena dando muchas distancias al de Fuente Ymbro. Con dos ovaciones se saldó la confirmación de Diego San Román, que apostó al natural con un encastado y muy complicado castaño.


Abrió plaza un toro serio (como todo el envío de Ricardo Gallardo), aplaudido de salida, pero pitado en el arrastre por su mansedumbre. Se rajó desde la primera serie de Diego San Román, que lo debió matar antes. El mexicano dejó su carta de presentación con un ceñido quite por gaoneras.

Otro quite más ceñido aún realizó al sexto, por chicuelinas. Imposible más ajuste. Puso largo al toro en el segundo puyazo y este se arrancó rápidamente, pero el picador movió mal al caballo y también su vara, clavando en el lomo; traserísimo.
El toro fue un torrente en las dos primeras series, en las que San Román no fue capaz de pararlo. Además, embistió sin nada de clase, echando la cara muy arriba, especialmente, en un derrote por el pitón izquierdo. Eso sería motivo más que suficiente para cualquier otro para no volver a coger la izquierda y basar la faena en la diestra, pero Diego vino a demostrar que venía con todo. Realizó prácticamente todo el trasteo con la izquierda y esto ya es noticia. Y a partir de la segunda tanda logró templar al toro, robándole naturales de gran mérito y exposición, siempre encajado de riñones, mostrando la pierna de salida y citando con la panza de la muleta. Pasándose al toro cerca de verdad en el embroque, no cuando este ya hubiese pasado. Muy bien el mexicano, pero la estocada cayó muy delantera.

Román también estuvo muy bien. Como siempre que viene a Madrid. Desde luego, conoce a la perfección esta plaza a la que es asiduo en el tendido. Sabe que gusta ver galopar al toro y siempre los luce mucho, citándolos de lejos. Lo hizo con su primero, pero fue un toro sin nada de fuerza, que debió ver el pañuelo verde.

El quinto, sin embargo, siempre acudió presto al cite del valenciano. Aunque tampoco tenía una clase superlativa, fue el más toreable del sexteto. Román lo aprovecho, aunque con algún enganchón. Con la diestra redujo las embestidas del Fuente Ymbro llevándolo por bajo. Solo hubo una serie de naturales. Con la diestra de nuevo, Román sufrió una fea voltereta en la que quedó a merced del animal en el suelo, pero se libró de la cornada. Volvió a la cara del toro entre vítores para dejar otra serie de derechazos y el de pecho con el de Ricardo Gallardo mostrando de nuevo que ya le costaba trabajo pasar. El epílogo por bernadinas esta vez fue de gran mérito, pues lo hizo, como toda la faena, citando de lejos y pasándose el toro muy cerca. Cambiando el viaje en la primera. A punto de un nuevo percance. Pinchó una vez sin soltar, pero hay que exculpar al diestro, ya que fue porque el toro se resbaló al arrancarse. Al segundo intento dejó una media estocada caída, que no impidió la concesión de la oreja.


Curro Díaz no tuvo lote, ni tuvo su tarde. Ambos toros le tocaron las telas repetidamente. El primero de ellos, incluso, le arrancó el capote y lo lanzó por los aires. Poco se puede destacar de su paso por Madrid. Al cuarto lo mató de un bajonazo.


Plaza de toros de Las Ventas (21.003 espectadores). Toros de Fuente Ymbro, muy serios y cuajados. Rajado el primero, sin fuerzas el segundo y muy sosos y sin opciones el tercero y el cuarto. Toreable y pronto el quinto y muy encastado y con genio el complicado sexto.

– Curro Díaz (de rosa y oro): silencio en ambos.
– Román (de grana y oro): silencio tras aviso y oreja.
– Diego San Román, que confirmaba la alternativa (de lila y oro): ovación tras aviso en ambos.

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