Se iba la corrida de Victorino (y en memoria de Victoriano Martín Andrés) sin que hubiese pasado nada importante hasta que salió al ruedo el sexto, «Milhijas«. Borja Jiménez demostró su gran momento y que es un especialista en esta ganadería, a pesar de que la encerrona en Nimes de hace unos días no saliese como todos hubiesen querido. Le cortó a este las dos orejas tras cuajarlo al natural en una faena muy intensa y se premió al de Victorino con la vuelta al ruedo en el arrastre. Seguramente, justa. Ahora bien, también recuerdo que a «Frenoso«, el de Victoriano del Río no se le azuleó y, para mí, es el mejor toro en lo que llevamos de temporada.

Borja Jiménez recibió a «Milhijas» sacándoselo a los medios con torería, demostrando gran capacidad lidiadora y rematando con una media que ya puso al predispuesto público en pie.
Tras cumplir en el caballo, Borja Jiménez realizó un inicio de faena sensacional, con un último natural en redondo que puso el listón muy alto. La virtud del de Espartinas fue mantener ese tono altísimo, siguiendo toreando al natural, aunque las dos siguientes tandas no tuvieron la misma rotundidad al no lograr reducir la embestida tanto como lo hizo en ese natural eterno. Estuvo algo más amontonado. Probó la derecha y se vio que el pitón, claramente, era el izquierdo. Hizo bien Borja Jiménez en mostrárnoslo y se dio cuenta antes que nadie de que era un toro para apostar al natural, empezando su faena y basándola en la mano izquierda. Cuando volvió a ponerse al natural tras ese breve intento con la diestra la faena volvió a su cauce. Más en línea de lo que acostumbra. La última serie fue cumbre, con otro nuevo último natural en redondo en el que se detuvo el tiempo ligado con un molinete y el de pecho. A Borja le sale todo. El toro fue de triunfo claro.

Lo mató el sevillano con una estocada rinconera que no impidió la concesión de las dos orejas. Mucho más rotundas que aquellas dos que cortó Alejandro Talavante en la primera corrida de San Isidro, dónde va a parar (Talavante era el único torero en desorejar un toro en Madrid esta temporada hasta hoy).

Con el precioso tercero, un toro muy serio, no tuvo opciones y lo mató de una estocada que no es ya que hiciese guardia, es que atravesó al toro. No recuerdo una estocada peor.

Todo lo contrario que Emilio de Justo, que cortó una oreja por el estocadón al quinto, tanto por ejecución, como por colocación. La oreja fue claramente por la suerte suprema, pues la faena estuvo llena de altibajos y tuvo poco ajuste. No está siendo el año del de Torrejoncillo. Hubo alguna serie mejor en medio de otras despegadas y con enganchones. Por debajo del toro.

Al bonito segundo se lo sacó a los medios, rematando con una gran revolera. Brilló con el capote, ya que también quitó por chicuelinas de mano más bien baja con mucha clase.
Sin embargo, el toro cambió tras los primeros cites. Ya se vio en el intento de quite por delantales de Borja Jiménez, que se quedó en eso, en el intento. ¿Tal vez empeoró precisamente por este quite? No lo sabremos, pero acortarle el viaje a los victorinos no es buena idea.
La faena de Emilio de Justo nunca tomó vuelo.

Otro que no anda en su mejor momento es Paco Ureña. No obstante , es un caso distinto al de Emilio de Justo. Mientras que Emilio tuvo una gran temporada el año pasado, Ureña vivió sus mejores años antes del Covid. Desde entonces no ha vuelto a ser el mismo, aunque siempre me resulta atractivo verlo, porque es un torero puro. Sin embargo, no anda acertado con sus planteamientos de faena. El primero estuvo a punto de cogerlo nada más salir. Se libró. Después, fue un toro con poca fuerza y poco recorrido. Si los victorinos normalmente tienden a revolverse rápido, si encima no tiene fuerzas, le cuesta acabar el muletazo. A pesar de ello, Ureña trató de prolongarle el viaje y lo logró en una serie al natural, con dos o tres pases buenos, uno de ellos más espatarrado.

Pero poco más pasó en su actuación, no ya solo con ese abreplaza, al que mató con una estocada traserísima, sino también con el acarnerado cuarto, con el que la tarde ya estaba aburrida. Sin embargo, todos salimos contentos, sobre todo Borja Jiménez y su apoderado, Julián Guerra, que iba sonriente en la furgoneta tras la Puerta Grande de su torero, por la que también salió, de forma muy exagerada, un pletórico Victorino. Mi sorpresa al verlo a hombros por la calle Alcalá fue grande y solo se explica este hecho por tratarse de una corrida In Memoriam a Victorino Martín Andrés. Por cierto, otro año más que la empresa no acierta a quien dedicar esta corrida, porque esta corrida debía haber sido a Paco Camino.

Plaza de toros de Las Ventas (lleno de «No hay billetes»). Toros de Victorino Martín, bien presentados (a pesar de que los dos más serios de los reseñados no entraron en el sexteto). Destacó la bravura del sexto, «Milhijas«, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
– Paco Ureña: ovación y silencio.
– Emilio de Justo: palmas y oreja.
– Borja Jiménez: silencio y dos orejas tras aviso.
*Salieron a hombros Borja Jiménez y el ganadero Victorino Martín García.

