Los Maños ha lidiado un buen e interesante encierro en Las Ventas, demostrando que es una de las ganaderías en mejor momento en el circuito de las novilladas picadas. No obstante, son novillos encastados, que no perdonan ciertos fallos. El Mella fue cogido de fea forma al entrar a matar al primero (sin consecuencias) e Ignacio Candelas también en la suerte suprema al perder la muleta y el novillo hacerle hilo. Se lesionó, pero salió a matar al sexto, un novillo de triunfo claro, con el que no estuvo mal, pero tampoco a la altura de este. Perdió una oreja con la espada. Cid de María dio una vuelta al ruedo por cuenta propia, mientras que El Mella brilló más en lo accesorio que en lo fundamental.

Abrió plaza un novillo muy bonito de Los Maños. Muy en el tipo del encaste Santa Coloma – Buendía (toda la novillada estuvo muy entipada). Tenía clase, pero no estaba sobrado de fuerza, y manseó ligeramente. Por ejemplo, en un arreón al salir del caballo o en el inicio de faena de El Mella con el péndulo en los medios. Tras el cambiado por la espalda el novillo salió suelto y El Mella prosiguió por estatuarios. La primera de derechazos fue buena, muy ligada, mas la faena se fue diluyendo hasta el final, cuando volvió a levantar el vuelo mediante las bernadinas. En el primer intento al realizar la suerte suprema hizo guardia. Se perfiló en el segundo en la suerte contraria sin pegar el telonazo y el novillo le lanzó un feo derrote, rompiéndole la taleguilla. Todo se quedó en un susto tras estar unos segundos prendido del pitón.

Al cuarto, más cuajado, pero algo más basto, lo recibió con hasta cinco largas cambiadas de hinojos en el tercio El Mella, además de una media de remate rodilla en tierra. Bullidor. Se le picó fatal y el novillo quedó muy parado. No pudo hacer mucho más El Mella.
Cid de María recibió a portagayola al segundo, que salió con mucho brío. Cid de María estuvo bien corriendo la mano en largos muletazos, aunque el novillo pasaba por allí sin demasiada entrega. Faltó enroscarse más al animal. Se dio una vuelta al ruedo por su cuenta; protestada.

No se acopló con el quinto, que hizo una buena pelea en el tercio de varas, a pesar de que tampoco se le picó bien (para variar). Mostró calidad en la muleta, aunque le faltó algo de fuerza para tener una mayor transmisión. Transmisión que tampoco supo poner Cid de María.

El tercero sí que tuvo transmisión y mucha. Fue el más encastado. Estuvo firme Ignacio Candelas, tragando para dejarle la muleta en la cara. Tanto que tras un parón en el que Ignacio no se movió y le bajó la mano para someterlo, el novillo se afligió al sentirse podido. No obstante, siguió mostrando un gran sentido, que sacó especialmente al sentirse herido tras la estocada de Candelas. Le persiguió hasta arrollarlo como si de un encierro se tratase, con la mala suerte de que se le dobló la parte inferior de la pierna al novillero, que sufrió una lesión. Salió a matar al sexto con un vendaje y cojeando ostensiblemente.

Fue este un novillo de triunfo con el que Ignacio Candelas realizó un gran esfuerzo dadas sus circunstancias físicas. De nuevo estuvo firme. Quedándose en el sitio para ligar y cruzándose cuando el de Los Maños se empezó a parar. La espada cayó baja y se llevó una posible oreja. El novillo fue aplaudido en el arrastre.

Plaza de toros de Las Ventas (7463 espectadores). Novillos de Los Maños, parejos de hechuras y bien presentados, sin excesos pero astifinos. Destacó el lote de Ignacio Candelas, el tercero por encastado y el sexto por bravo. También fue bueno el quinto. El de menos opciones fue el cuarto, aunque no ayudó nada cómo se le picó.
– El Mella (de naranja y oro): silencio tras aviso y ovación.
– Cid de María (de gris perla y oro): vuelta al ruedo por su cuenta con protestas y silencio tras dos avisos.
– Ignacio Candelas (de sangre de toro y azabache): ovación tras aviso y silencio tras aviso.

