Cuadri lidió una corrida de plaza de primera en el pequeño coso de Villaseca de La Sagra. Una corrida con muchísima romana, íntegra y muy seria. Muy entipada. Salieron los cuadris con motor, pero la gran mayoría se fueron apagando rápidamente. Hubo varios complejos, muy orientados, y también algunos con más opciones, con los que Gómez del Pilar y Adrián de Torres no terminaron de acoplarse. Hubo disposición por su parte, eso sí, en especial, por parte de Adrián de Torres, aunque finalmente quien terminó tocando pelo fue Gómez del Pilar, tras dejarse llegar los pitones del castaño sexto al cuerpo, en un arrimón que tiene más mérito, obviamente, con este tipo de ganaderías que con otras, que son los que lo solemos ver.
Al término del paseíllo uno de los alguacilillos se cayó del caballo justo en el momento en el que parecía arrancar la merecida ovación a Adrián de Torres y a Gómez del Pilar, que se la jugaban con una corrida cinqueña de Cuadri en un festejo benéfico. Por este hecho, se pospuso unos instantes dicha ovación. Ambos matadores comentaban el plan que tenían. Arrancó la ovación y, en lugar de salir al tercio a recogerla, ambos cruzaron el redondel para ir a compartir la ovación con Juan de Castilla, que estaba en uno de los tendidos. Cabe recordar que Juan de Castilla estaba anunciado, pero no ha llegado a tiempo tras el grave percance que sufrió en su tierra colombiana, a pesar del esfuerzo titánico que hizo por estar. En su lugar entró Adrián de Torres, quien también brindó su último toro al torero colombiano. Esperamos a Juan de Castilla en Madrid y en 3 Puyazos.

Abrió plaza un serio toro de Cuadri, con la morfología típica de la casa. Acapachado. Se astilló rápidamente los pitones. Desde el recibo a la verónica de Adrián de Torres quedó claro que apretaba mucho por el pitón derecho. Aun así, el diestro se echó el capote a la espalda para quitar por gaoneras, algo tremendamente excepcional con esta ganadería y meritísimo, como se vio en las dos primeras, ceñidísimas, pues el toro se le vencía. Menos limpias fueron las dos posteriores. El de Comeuñas sangró mucho tras el tercio de varas y se paró, lógicamente.

Adrián de Torres se la jugó, aun a sabiendas de que no tenía opciones para triunfar. Tiene un enorme valor. Incluso, cerró la faena por unas arriesgadísimas manoletinas totalmente enfrontilado.
Salió con muchos pies (y con un bulto en la cara) el tercero, menos en el tipo de Cuadri.

Cerca estuvo de saltar. Iván García saludó tras poner dos grandes pares de banderillas. El toro tenía una enorme prontitud, pero se apagaba tras el primer muletazo. Quizás, si Adrián de Torres le hubiese dado más distancia podría haber embestido más con la inercia, pero estuvo demasiado encimista. No se acopló a las condiciones del toro y lo mató de un bajonazo. Este torero mata fatal.

El quinto fue de esos toros que solo con verlo no hay ninguna duda de que es de Cuadri. Con mucha caja y badanudo. Acapachado de pitones, también. Fue otro toro con opciones y con el que Adrián de Torres dejó muletazos de buen trazo, sobre todo, al natural, que es la mano con la que más destaca este torero. Sin embargo, estuvo siempre al hilo del pitón y escuchó algunas protestas. La faena no rompió y se vino a menos.

El segundo de la tarde (primero de Gómez del Pilar) era un tren. Largo y ancho, con muchos kilos. Un toro que se orientó muy rápidamente. Concretamente, en el tercio de banderillas. Estos toros tienen fama de ser muy difíciles de banderillear y en este caso quedó claro porqué. El toro hasta entonces no había hecho nada extraño, pero en cada pasada de los de plata empezó a echar la cara arriba y a tirar derrotes. No cesaron ya en la faena de Noé Gómez del Pilar, que no pudo asentarse porque el toro no terminaba de pasar, se quedaba a mitad del muletazo, y soltaba hachazos por el pitón derecho (por el izquierdo no lo probó). Macheteó (o lo intentó) y se fue a por la espada. Se atascó muchísimo con el descabello.

Desde el tendido le decían que no piense en mañana, y es que torea de nuevo los cuadris en Las Ventas (aquí tendrán esa crónica el lunes por la tarde). Pero con el cuarto, el de más opciones de su lote, tampoco se la jugó. En el anterior estaba más que justificado que no lo hiciese, pero en este tampoco quiso cruzar la raya. En cada cite ya tenía el pie de puntillas, sin asentarse en el albero, como queriéndose ir antes de comenzar cada muletazo. Estuvo mejor al natural, mas de uno en uno. ¿Qué habría pasado si se la deja puesta?

El único castaño que quedó después que se estropease en los corrales el otro fue el sexto. Un toro serio, pero sin las exageraciones del resto del encierro. Se arrancó al caballo de lejos tomando tres varas. La última (a la que le costó acudir) fue de punta a punta de esta pequeña plaza. No obstante, destacó más en la arrancada que en la pelea bajo al peto, más mediocre. Al toro se le fue acabando el fuelle y Gómez del Pilar, ahora sí, se justificó y se la jugó metiéndose entre los pitones, en un arrimón que transmite mucho más que los que solemos ver con toros moribundos. No obstante, la oreja fue muy generosa en una plaza de la seriedad de esta.

Mañana segunda ración de cuadris en el incio de la temporada venteña. Prácticamente, con estas dos corridas Cuadri habrá lidiado toda la camada (le quedan tres toros para el desafío con Saltillo en Saint-Martin-de-Crau). Aquí tenemos a Victorino Martín, que ha hecho las paces con el alcalde de Villaseca, Jesús Hijosa, hablando precisamente con Fernando Cuadri, quien estaba acompañado de su mujer y del actual ganadero Luis Cuadri.

Plaza de toros de Villaseca de La Sagra (más de dos tercios de plaza). Toros de Cuadri, muy cuajados. Cinqueños. Con mucha caja y entipados. Una corrida de plaza de primera. Hubo tres toros más toreables: el tercero (pronto, pero que le costaba mucho conforme avanzaba la serie), cuarto y quinto. El sexto tomó tres varas, pero se paró mucho, al igual que el imposible primero, muy mal picado. El segundo tiraba unos derrotes criminales.
- Adrián de Torres (de rosa palo y oro): ovación, ovación y ovación tras dos avisos.
- Gómez del Pilar (de tirita y azabache): silencio tras aviso, ovación tras aviso y oreja tras aviso.


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