Ayer, 22 de marzo, se descorchó la temporada en Las Ventas con una corrida de corte torista, como pasó hace un año con la corrida de Adolfo Martín. Y, también la temporada pasada, destacó en ella el salmantino Damián Castaño, aunque este año en una menor medida porque los toros de Cuadri no dieron ninguna opción al triunfo. Duros, sin recorrido, e incluso aplomados. El sexto fue masacrado en varas por un habitual en esto como es Sangüesa. Gómez del Pilar lo permitió y tuvo una tarde mala, mientras que Pepe Moral quiso, pero no pudo sin oponentes. El dos de junio repite esta terna con la corrida de José Escolar, que esperamos que salga mejor que esta.

Abrió plaza un tanque de Cuadri con 668 kilos. Imposible mover ese peso. Lo recibió a portagayola Pepe Moral y ya ahí el toro no pasó en el lance y le prendió de mala forma, afortunadamente sin consecuencias. Poco pudo hacer después con él. Además, el primer puyazo había caído en la paletilla, algo que no ayudaría nada. Pepe Moral se pasó mucho de faena y escuchó dos avisos.
Tampoco pudo hacer mucho con el cuarto, al que trató de darle más sitio, pero estos toros apenas tienen movilidad. En Villaseca hubo un par que dieron más opciones (cuarto y quinto), pero aquí, con un ruedo mucho más grande, se pararon enseguida. Faltó movilidad, entrega, casta y bravura. Faltaron muchas cosas, en definitiva.

El lote de Damián Castaño era el que mejores hechuras tenía, o al menos, el que estaba más en el tipo de la casa. El segundo era un toro hondo y acapachado.

Lo fue moldeando hasta lograr extraerle una serie de naturales de gran mérito, pues no parecía posible. Fueron solo dos o tres naturales, pero muy templados. Entró a matar sin hacer la cruz, con el brazo izquierdo como un delantal y así no se puede matar a los toros. La espada sigue siendo su gran debe. Ya saben esos antiguos dichos de «quien no hace la cruz se lo lleva el diablo» o de que «la mano que mata es la izquierda», que son una gran verdad y que conviene recordárselos a Damián.

Sí que tocó fuerte y abajo para matar al quinto, pero este no se movió nada ni descolgó y no le ayudó a realizar la suerte suprema, dejando un pinchazo hondo muy delantero. Así fue el toro durante toda la lidia, muy agarrado al piso, a pesar de que tomó tres varas sin gran lucimiento.

Tres varas tomó también el castaño sexto, pero fue toda una escabechina de Sangüesa. En el primer encuentro lo cogió en el sitio (¡aleluya!), pero lo estropeó luego todo dándole sin piedad y barrenando. Pesó mucho el hierro. En el segundo el toro partió la puya y Sangüesa siguió picando con esa media vara partida con alevosía. Lógico el tremendo enfado del público. Hasta cayó una botella. Se le dio otro picotazo en el tercer puyazo. Gómez del Pilar mientras venga con este picador mejor que no venga. O con esta cuadrilla. Pusieron las banderillas de una en una y a la media vuelta, con poquísimo valor. Tampoco demostró valor un medroso Noe Gómez del Pilar, que volvió a confirmar esa tendencia a querer acabar el muletazo antes de comenzarlo, sin asentarse nunca en la arena. Abrevió. Además, está matando muy mal, como se vio el sábado en Villaseca o ayer en Madrid con el tercero, el toro más fino del envío, pero ni el toro ni el torero dijeron nada.

Plaza de toros de Las Ventas (14.506 espectadores). Primera corrida de la temporada con toros de Cuadri, bien presentados, algunos atacados de kilos. Aplomados y ásperos. Se cargaron en el caballo al sexto.
– Pepe Moral (de salmón y oro): silencio tras dos avisos y silencio.
– Damián Castaño (de rosa y oro): ovación tras aviso y silencio.
– Gómez del Pilar (de gris perla y oro con remates negros): silencio tras aviso y silencio.


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