GRAN DIMENSIÓN DE MARIO NAVAS Y HÉCTOR GUTIÉRREZ EN LA PRIMERA DE LA COPA CHENEL

Los dos toreros de mayor interés (para mi gusto) de la Copa Chenel se daban cita en la primera corrida: Héctor Gutiérrez y Mario Navas. No defraudaron. Espero que vuelvan a verse el 30 de julio en la final (y, previamente, en la semifinal a seis). Son dos claros candidatos, sin desmerecer a otros toreros que también torean muy bien como Álvaro Burdiel, Javier Cortés o Alberto Durán. O al siempre fiable Manuel Diosleguarde.
A pesar del vendaval, tanto Mario Navas como el mexicano Héctor Gutiérrez mostraron su concepto clásico y puro del toreo. Tomás Campos tuvo una actuación muy discreta.

Abrió plaza un pablorromero bien hecho, abrochadito de cara y ligeramente bizco. Salió con pies. Cogió en corto el percal Tomás Campos, muy en el aire de Diego Urdiales. Se nota que han entrenado mucho juntos. Sin embargo, precisamente el exceso de aire imposibilitó el lucimiento.
El resina embistió a media altura, pero ahí era difícil templar ya que la muleta era bamboleada por el viento. Mató de una estocada caída.

Poco pudo hacer con el astifino cuarto de Moreno Pérez Tabernero, un toro sin ninguna clase y que doblaba continuamente las manos. Se salió descaradamente de la suerte al entrar a matar.

El segundo de la tarde remató con saña en los burladeros, dándose un gran golpe en uno de ellos del que salió rebotado y que le pudo lastimar.
Héctor Gutiérrez mostró su concepto clásico y puro del toreo. Siempre asentado y muy encajado de riñones. La faena se basó en la mano derecha y hubo un enorme ceñimiento. Hubo remates muy toreros, como un trincherazo, un pase del desprecio y varios cambios de mano. Terminó por manoletinas, muy ajustadas, antes de eternizarse con el descabello con la fea manía de golpear al toro en la testuz con la cruceta para que baje la cabeza. Escuchó dos avisos.

Exquisito fue el recibo a la verónica al quinto, un toro de Moreno Pérez Tabernero menos cuajado. El puyazo fue muy caído y el toro se partió el pitón en la pelea bajo el peto. Incomprensible que el presidente tardase tanto en mostrar el pañuelo verde.
El sobrero fue de Manuel Sanz. Un toro montado y sin ninguna clase en sus embestidas. Siempre a arreones y sin entrega. Se justificó Héctor Gutiérrez, que tragó mucho. Sería una pena que terminase aquí su participación en la Copa Chenel. Espero que pase de ronda.

El tercero fue un cárdeno claro muy bizco. Lidiador con el toro y con el viento Mario Navas en el saludo de capa, bajando mucho la mano. Genuflexo. El de Partido de Resina fue un toro complicado, que reponía rápidamente, pero el vallisoletano se puso con él como si fuese bueno. Con mucha verdad. Abundaron los naturales de corte paulista. Como los de Rafael, citando con la pierna izquierda adelantada y cargando la suerte. Con la diestra toreó con todo el cuerpo, acompañando con la mano izquierda. Torerísimo. Y muy puro fue el final, de nuevo al natural, a pies juntos y frente, llevándose al toro detrás de la cadera, rematando con un improvisado molinete invertido. La estocada cayó muy tendida, pero no impidió la concesión de la merecida oreja.

Estuvo dignísimo con el sexto, al que apenas pudimos ver con un viento ya huracanado, pero aún así Mario Navas se puso. Podría haberlo matado antes porque así era imposible torear, pero lo intentó y hasta le robó algunos buenos ayudados. Es cierto que se le pegó mucho al toro en el caballo y Pedro Iturralde barrenó buscando que el toro se parase, consciente de la difícil papeleta que tenía Mario con ese vendaval. La estocada fue caída porque apenas podía ni liar la muleta para la suerte suprema.
Dio una imagen muy grata y queda claro una cosa: es inconcebible que aún no hayan confirmado en Las Ventas ni Mario Navas ni Héctor Gutiérrez.

Plaza de toros de San Agustín del Guadalix (más de tres cuartos de plaza). Toros de Partido de Resina (primero, segundo y tercero), Moreno Pérez-Tabernero (cuarto, quinto, que fue devuelto tras partirse un pitón, y sexto) y un sobrero de Manuel Sanz muy deslucido (quinto bis). Destacaron más los de Partido de Resina. Desiguales de presentación.

Tomás Campos (de azul marino y oro): silencio y silencio tras aviso.
Héctor Gutiérrez (de coral y oro): ovación tras dos avisos y vuelta al ruedo.
Mario Navas (de verde botella y oro): oreja y vuelta al ruedo tras leve petición.

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