Seguimos en este Domingo de Ramos con las corridas toristas tras la del domingo pasado de Cuadri. Salió mejor esta de Dolores Aguirre, aunque no fue hasta el quinto cuando la tarde comenzó a remontar. Es cierto que Cristian Pérez había estado muy digno con el primero, el toro de su confirmación, como también lo estaba estando con el sexto, un toro bravo, que lo cogió de manera horrible.
Otro gran ejemplar fue el quinto. Un toro sin clase, de embestida bronca, pero muy emocionante. Encastadísimo. Y muy lucido gracias a la generosidad de Isaac Fonseca, que estuvo muy firme con la mano derecha, pero mató mal.
Antonio Ferrera vino a cumplir el trámite y no hizo nada.

Abrió plaza un toro cornalón, con un pitón derecho que daba miedo. Tras la ceremonia de la cesión de trastos, Cristian Pérez lidió con el toro y con el molestísimo viento. Y lo hizo con gran acierto, a pesar de lo poco placeado que está. Bajó la mano y trató de ligar los pases, aunque le sobró una tanda. Sufrió una voltereta que desencadenó una petición de oreja autobusera, no concedida.

En esta fría tarde lidió el primero y el último al confirmar la alternativa. Ese sexto, un negro chorreado, de nombre «Carafea» (nombre clásico de la casa), se arrancó al caballo y empujó de verdad, romaneando. Fue, sorprendentemente, bien picado. Lo cerró Ferrera para el brindis al público de Cristian Pérez, ejerciendo como director de lidia, ya que el subalterno encargado de hacerlo, según el propio Antonio estaba lesionado.
El toro embistió con muchísima transmisión a la muleta del albaceteño, que le dejó la muleta puesta en la cara en una primera serie vibrante, con el de Dolores reponiendo rápidamente. Sin embargo, al comienzo de la segunda tanda llegó el espeluznante percance. Lo cogió y se ensañó con él. Dio dos volteretas completas en el aire y cayó fatal. El toro le lanzó varios derrotes más, lo levantó por la chaquetilla por la espalda y lo zarandeó durante largos instantes. Quedó inconsciente el torero y Ferrera terminó con el toro.

Un Antonio Ferrera que tuvo una tarde gris. Se presentó con su lacio capote azul, cosa que en un día de tanto viento no tenía sentido, porque se volaba mucho. Muy molestado por el viento abrevió con su primero, pero se eternizó tanto con los aceros que aun así escuchó el aviso. Se salía descaradamente de la suerte.

Dio otro sainete con el cuarto, al que también despachó rápido. Además, ordenó pegar mucho al toro en el caballo. Dijo al picador: «trasero» y «métele bien las cuerdas».
Vino sin ganas Ferrera y aún le quedan dos corridas en feria. Y dos de las duras, también: Partido de Resina y Adolfo Martín.
Una predisposición totalmente distinta tuvo el mexicano Isaac Fonseca, un torero que siempre busca agradar y que sabe en qué plaza está. El año pasado lució mucho al célebre «Brigadier» y en esta ocasión también estuvo muy generoso con los toros.
El tercero, «Pitillito» tomó cuatro varas, empujando mucho en la primera, si bien salió suelto del caballo, manseando, hasta tal punto que una de esas varas fue en el caballo que guardaba la puerta.
Fue un toro que no dio opciones en la muleta a Fonseca. Tuvo mucho mérito el inicio en los medios con el péndulo, a pesar del viento y de que el toro le fue midiendo.

«Bufonito» fue un gran toro, que acudió al caballo con prontitud, arrancándose de largo en las tres varas a las que le puso Isaac, quien también lo lució en la muleta dándole mucha distancia, al ver que al caballo había ido sin problema. Y a la muleta también lo hizo, con gran bravura y codicia. Repetía continuamente, sin nada de clase, con una embestida más bien bronca, pero muy encastada. Un toro que transmitió muchísimo y que pudimos ver en plenitud gracias a la generosidad de Fonseca, que estuvo muy valiente. Citó con la pierna adelantada y tuvo mando con la diestra (mucho menos al natural en la tanda en la que lo intentó). Ahora veo que se perfila mucho más lejos para entrar a matar, tapa más la cara del toro y apunta con la espada a las nubes. Así es difícil matar bien (lo hacía mucho mejor de novillero). Pinchó un par de veces y se esfumó la posible oreja. Incluso, llegó a escuchar dos avisos.

– Antonio Ferrera (de fucsia y oro con remates en negro): silencio tras aviso, silencio y silencio en el que mató por Cristian Pérez.
– Isaac Fonseca (de turquesa y oro): silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.
– Cristian Pérez, que confirmaba alternativa (de blanco y plata): vuelta al ruedo tras aviso y herido.
Plaza de toros de Las Ventas (10.729 espectadores). Toros de Dolores Aguirre, desiguales de presentación, algunos muy justos para Madrid. Destacaron quinto y sexto, ambos codiciosos, encastados y con poder. El tercero tomó cuatro varas, pero se repuchó.


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