Hubo de todo en la novillada previa a San Isidro: un muy buen novillo (no del todo aprovechado), otro con opciones, un manso encastado… El único lote que no valió fue el de Álvaro Burdiel. El que mejor torea no pudo demostrarlo como esperábamos, como tantas veces ocurre.

Abrió plaza un astifino novillo de Los Maños, muy en el tipo de la casa. Estuvo muy agarrado al piso. Jorge Molina tuvo que hacer un gran esfuerzo para hacerlo embestir. Por el izquierdo le sacó los mejores pases, largos, mas lo hizo tarde.
El cuarto fue el novillo de mejor condición de la tarde. Jorge tardó en darse cuenta de que el pitón izquierdo era el mejor. Lo hizo en un colosal natural en redondo tras el cambio de mano. Por ello, se echó la mano a la izquierda para dejar una gran serie, con mucha verticalidad y exposición, pero en la siguiente tanda bajó mucho la intensidad de la faena. Trató de reconectar con el tendido con un circular que no venía mucho a cuento (a este novillo había que cuajarlo toreando) y un epílogo por abajo, con un par de notables trincherillas. Mató mal y escuchó dos avisos que le privaron de la posibilidad de tocar pelo, aunque el novillo era para algo más que eso.
Víctor Cerrato estuvo acelerado con su primero. No obstante, tragó mucho con un novillo que fue desarrollando sentido. Cerrato aguantó las miradas de su oponente y terminó la faena con mejores sensaciones que en un principio, aunque se vio que arte y estética no tiene.
Por eso, lo que mejor le puede venir es un novillo encastado, al que le pueda plantear batalla. Y eso ocurrió con el sexto, «Saltacancelas». Poco y muy mal picado, llegó con muchísimo disparo al tercio de banderillas, donde se arrancó presto e hizo hilo. Se la jugó Pacheco, que se desmonteró. Cerrato tenía una difícil papeleta, pero fue capaz de ligarle varias series de gran mérito en una faena medida. Sin embargo, realizó la suerte suprema de forma rocambolesca. En el primer intento se perfiló cruzado. Era imposible pasar así. Apenas clavó la espada en la paletilla contraria, haciendo guardia y siendo volteado, sufriendo un golpe (tal vez un puntazo) en la rodilla. Se tiró entre los pitones en el siguiente intento, siendo lanzado por los aires, pero cayendo de pie. A continuación, con el brazo izquierdo hacia delante y sin hacer la cruz, dejó una estocada honda como pudo. Tras otro sainete con el descabello pudo matar al de los Maños sobre la bocina del tercer aviso.
Álvaro Burdiel tuvo un lote sin opciones. Lo intentó con el terciado segundo de la tarde, pero solo pudo destacar en un precioso final por bajo, con trincherillas y pases de la firma muy toreros, marca de la casa. Este novillero tiene mucho gusto.
El quinto le duró solo una serie. Después se rajó y se mostró distraído. Burdiel alargó la faena en vez de cortar por lo sano y fue volteado, sin consecuencias aparentes. Mató de una estocada traserísima.

Plaza de toros de Las Ventas (7598 espectadores). Novillos de Los Maños, muy bien presentados y de variado juego. Destacó el cuarto.
– Jorge Molina (de verde hoja y oro): ovación tras dos avisos en ambos.
– Álvaro Burdiel (de azul marino y azabache): ovación tras aviso en ambos.
– Víctor Cerrato (de grana y oro): silencio y ovación tras dos avisos.


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