Tras el descanso del lunes, hoy ha bajado el nivel del excelente Alfarero de Oro que llevábamos. Mal la terna y, de la ganadería no diría que mal, pero sí que por debajo de las expectativas, que con esta ganadería siempre son muchas.

De los toros de José Escolar se espera la casta (y la hubo), pero también la bravura (esta escaseó) y que, al menos, no acaben con la boca abierta teniendo en cuenta su encaste (varios acabaron abriéndola).

Curiosamente, hoy en los comentarios de One Toro estaba, junto con David Casas y Domingo Delgado de la Cámara, Manuel Diosleguarde, quien en su día no dudó en secundar la huelga y bajarse de los carteles de Villaseca a última hora.
Junto con el ganadero José Escolar, además, estaba en el callejón su yerno, El Fundi, el principal alentador de aquella huelga contra Villaseca y las medidas que proponía Jesús Hijosa.

La plaza presentó la mejor entrada de lo que va de Alfarero al reclamo de los escolares. El primero de ellos se llevó una ovación de salida por su buena presentación. Un novillo con cuajo y serio.

Empujó de verdad con un pitón al caballo, estando a punto de derribar. Salió el monosabio fuera de lugar.
En el segundo, sin embargo, no se empleó y cantó la gallina. Se rajó definitivamente en la muleta de Borja Ximelis, que previamente había puesto banderillas. Un par bueno de tres. Ximelis trata de imitar a su paisano Manzanares en casi todo: en los vestidos y en su estética, pero no es Manzanares (aunque seguramente a Manzanares tampoco le habría ido nada bien con los de Escolar). Antes decía que se parece en casi todo, porque en todo está claro que no (más allá de las banderillas). Desde luego, con la espada no. José María Manzanares tiene un cañón y Ximelis estuvo mal con ella. Se perfiló fuera de sitio para empezar y se salió aún más de la suerte al ejecutar la suerte, por lo que el resultado no podía ser otro que el sartenazo que pegó.

Al cuarto lo estropeó por poner las banderillas, con las que no tiene el dominio de otros. Debería dejar (por lo menos) de banderillear. Hay especialistas que no necesitan peones. Ellos son los dueños del ruedo y lo manejan todo. Ximelis es lo contrario, ya que necesita más capotazos que un banderillero al uso. Juan Carlos Rey le dio uno tras otro. Parece que nada le valía a Borja. Hasta el propio José Escolar se quejaba con vehemencia desde el callejón. Estos no son animales de faenas largas porque se orientan. Tienen los pases contados y aquí se malgastaron en los infinitos intentos de colocarlo para el tercio de banderillas.

Diego Bastos (no confundir con Tomás Bastos, que bordó el toreo el viernes) mostró ganas. Al tercero, más en Santa Coloma en hechuras y comportamiento, lo saludó con una larga cambiada de rodillas en el tercio y al sexto con otra en la portagayola. Pero más allá de esos alardes de valor, el toreo no fluyó. Le dio muchos medios pases al segundo, ya que el novillo tenía poco recorrido, que no dijeron nada. Le faltó cruzarse más en ambos.
Al sexto le robó un buen derechazo y poco más.

Mario Arruza lidió al acapachado segundo. Le noté contrariado, como dando por hecho que no iba a poder hacer nada. Obviamente, no tuvo fácil el poder hacer algo, pero tampoco podía esperar venir a hacer la faena hotelera como si tuviese domecqs delante. Mitin con el descabello.

El cornalón quinto le rajó el capote a Mario Arruza con su astifino pitón. No cesaron los enganchones hasta que llegó el desarme. Estuvo superado el novillero ante un ejemplar con poder. Una bolsa de plástico negra fue volando, prácticamente, al lugar donde Arruza estaba toreando. El hecho curioso pudo tener graves consecuencias si el novillo se llega a distraer con la bolsa en ese momento. No lo hizo hasta el final de faena, cuando arremetió contra ella. Mal de nuevo Arruza con los aceros.

Plaza de toros de Villaseca de La Sagra (casi tres cuartos de plaza): novillos de José Escolar, bien presentados. Encastados, pero faltos de bravura en líneas generales.
– Borja Ximelis (de azul marino y oro), que sustituía a Bruno Martínez: silencio en ambos.
– Diego Bastos (de verde hoja y oro): silencio en su lote.
– Mario Arruza (de sangre de toro y oro): silencio y silencio.


Deja un comentario