TARDE PARA EL OLVIDO EN MADRID

La segunda novillada de la temporada en Las Ventas venía con el aliciente de ver al portugués Tomás Bastos, quien bordó el toreo el año pasado en Villaseca de La Sagra. Obviamente, no siempre se puede estar así. En este inicio de temporada parece más mecánico, sin esa dosis de inspiración, aunque con sus buenas formas. Poco pudo hacer con un lote sin opciones. La novillada de Antonio Palla, preciosa por fuera (y muy seria) fue vacía por dentro. Tal vez, se pueda salvar el lote de El Mella y algo del quinto, por salvar algo, pero los novilleros tampoco transmitieron nada. Tan solo se puede rescatar el arrojo de El Mella, pero luego encuentra grandes dificultades en el toreo fundamental. Todo lo contrario que Cid de María, que siempre está correcto, pero nunca pasa de eso. Es un novillero muy técnico y frío.


Abrió plaza un novillo con apareciencia de toro de la ganadería salmantina de Antonio Palla, casi cuatreño, como casi toda la novillada. Tenía unas hechuras perfectas, a pesar de su enorme seriedad, con esas vueltas de sus engatillados pitones. Se dejó el novillo (que había sangrado mucho tras el tercio de varas), pero se encontró con un novillero vulgar.


Al cuarto lo recibió El Mella por verónicas de rodillas en el tercio de gran mérito. Muy bonito fue el galleo por chicuelinas para poner al animal en suerte y de extremo valor el inicio con el péndulo de rodillas hacia los medios, cambiándole el viaje al utrero a ultimísima hora. Sin embargo, la faena se diluyó cuando tuvo que realizar el toreo fundamental, que está claro que no es el de este novillero. Por eso, terminó con un desplante tocando el pitón del novillo y una serie de manoletinas.


El segundo de la tarde no tenía la seriedad del primero, pues tenía menos cara y hechuras más de novillo, pero también era muy bonito. Cilíndrico, como dicen ahora. El novillo se arrancó inesperadamente al caballo y a punto estuvo de derribarlo. De nuevo fue presto al segundo puyazo. Sin embargo, perdió las manos en repetidas ocasiones. Estaba muy medido de fuerzas y Cid de María no pudo hacer nada con él.


El quinto tuvo algo más de repetición, sin ser un novillo destacable. Cid de María trató de ligar con oficio. Está ya muy placeado y tiene técnica, pero no llega al tendido y se pone pesado. Se pasó de faena y aún quedaban las bernadinas (¡qué sorpresa!).


También anduvo pesado Tomás Bastos porque su lote fue imposible.
Prácticamente inédito con su primero, «Bravo», que no hizo honor a su nombre, al que le toreó sin demasiado ajuste. Lo mejor fueron tres trincherillas en el epílogo que fueron tres carteles de toros. Los tres mejores pases de la tarde. Reconozco que tenía las expectativas muy altas con Bastos después de la colosal actuación en Villaseca del año pasado, si bien ya en Sevilla no aprovechó un lote de Talavante de Puerta del Príncipe. No le veo con la misma frescura. Tal vez, lo que necesite ya sea tomar la alternativa y afrontar nuevos retos, pero aún le queda primero su cita isidril del 12 de mayo.


Tomás Bastos mostró su compromiso yéndose a saludar a portagayola (a gran distancia) al cierraplaza, un novillo abanto y manso. Por ello, el segundo puyazo fue en la querencia, por el picador que guardaba la puerta.
Iván García puso un buen par de banderillas y la tarde ya no dio para más. El novillo apretó a Tomás en el inicio de faena por el pitón izquierdo y, aun así, Bastos trató de sacarle una serie de naturales, lo cual hay que agradecerle, pero la faena a «Aviador» tampoco tomó nunca vuelo.


Plaza de toros de Las Ventas (8.835 espectadores). Novillos de Antonio Palla, muy bien presentados y serios, especialmente el primero, con apariencia de toro. Deslucidos en líneas generales. Se dejó algo más el lote de El Mella.

El Mella (de salmón y oro): ovación con protestas tras aviso y silencio tras aviso.
Cid de María (de blanco y oro): silencio y ovación.
Tomás Bastos (de blanco y azabache): ovación tras aviso y silencio.

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