No cabe en un titular todo lo que dio de sí esta novillada de Conde de Mayalde, que ya echó un gran toro el 10 de mayo y hoy un excelente novillo, «Babieco«, premiado justamente con la vuelta al ruedo y al que desorejó Julio Méndez. La segunda oreja fue polémica porque la espada estaba caída. No obstante, los mejores muletazos de la tarde y, seguramente, de la feria, los dio el mexicano Emiliano Osornio. No digo la mejor faena, pero sí los mejores pases. Los más puros. Me encantó cómo estuvo el poderante de Curro Vázquez. Todo lo contrario que Pedro Montaldo, que no pintaba nada en San Isidro y tuvo una tarde para replantearse seriamente su futuro. Totalmente apático.

Emiliano Osornio mostró su concepto del toreo de enorme pureza ya con el abreplaza, aunque lo mejor llegaría después en el cuarto. Echó siempre la pierna para adelante, citando de frente y cargando la suerte. Es un torero muy clásico. Al primer novillo de la tarde, picado en el sitio por Santiago Pérez, le realizó Osornio un inicio con doblones por bajo y un molinete de corte muy morantista. Pinchó en el primer intento de estocada, matando a la segunda.
También me recordó al de La Puebla en su forma de encajarse, tanto con el capote como con la muleta, lo cual es un gran halago. Aunque no cuajó al cuarto a la verónica, sí que se vio la hondura que ha adquirido en este lance. Siempre con el mentón hundido y toreando con todo el cuerpo. Empezó su faena de muleta con ayudados por alto, rematando con la trincherilla y el pase de la firma. Al natural dio pases componiendo muy bien la figura, pero lo mejor llegaría cuando se echó la zocata a la izquierda. Citó totalmente enfrontilado, a veces a pies juntos, y remató cada natural detrás de la cadera. Eso es el toreo, como yo lo entiendo. La pena fue que una estocada muy atravesada le quitó una oreja de muchísimo peso.

Las dos cortó Julio Méndez al tercero, un excelso novillo de la ganadería de Rafael Finat. A pesar de que se le picó fatal, con un primer puyazo en la paletilla (en el que el novillo empujó de lo lindo), y de las dos volteretas completas que se dio en el inicio de faena, sacó una noble bravura y no paró de embestir a los engaños. Le faltó un punto de humillación que pienso que habría tenido sin estas circunstancias.
Era el novillo de la presentación de Julio Méndez en Madrid y lo brindó al respetable. Comenzó de hinojos en el tercio y, tras esas dos volteretas del mayalde, estuvo inteligente reconectando con el público cambiando el viaje del novillo para pasárselo por la espalda, algo de lo que luego abusó en exceso en el sexto. Julio toreó con mando y a la vez relajo con la diestra. Descolgado de hombros, desmayado. Destacaron los remates con pases de pecho a pies juntos y una hermosa trinchera. Pensé que con la izquierda el trasteo podría bajar de nivel, pero no lo hizo. Méndez ligó los pases en dos series al natural antes de cerrar por bernadinas cambiando el viaje, que fueron las que pusieron en sus manos la segunda oreja, que nunca se debió dar tras la estocada baja.

Sí me pareció justa la vuelta al ruedo al novillo, a pesar de que es cierto que en la segunda vara no se empleó y salió algo suelto. En realidad, tampoco se le había colocado: es una pena, pero la tomó al relance. En la primera empujó muchísimo y estuvo a punto de derribar al picador.

Julio Méndez sabía que se iba a discutir su Puerta Grande y salió a cortar otra oreja al sexto para que no hubiese dudas. Realmente, la perdió con la espada. Fue otro buen novillo del Conde, pero bastante peor que el tercero, al que el extremeño recibió a portagayola, salvándola por poco. El utrero tuvo la suerte de encontrarse con un novillero al que le obsesiona ligar, algo que fue fundamental con este novillo que tardeó. Una vez que se arrancaba, Julio Méndez no lo dejaba parar. Es cierto que en ese afán por ligar se retorció en algunos pases de pecho y citó con el pico en algunos derechazos. No obstante, su imagen fue buena y dio una gran dimensión, si bien abusó demasiado de los pases por la espalda.

Al segundo de Mayalde se le picó trasero. Iván García pareó con su habitual solvencia y Pedro Montaldo tuvo pocas opciones con un novillo muy parado. Tampoco mostró mucha ambición para lo que se le presupone a un novillero que viene a Madrid. Al final de la faena el novillo se fue al suelo por un tirón de Montaldo, que luego necesitó de varios intentos hasta dejar la estocada.

El quinto fue encastadito y apretó mucho en el tercio de banderillas. Previamente, le había hecho un buen quite Julio Méndez, rematando con una templada larga. Qué diferencia entre lo que transmite un novillero y otro. Pedro Montaldo es un novillero que no dice nada. Se pasa al novillo lejos, con el pico y es muy frío. Dejó pasar la oportunidad, que no se sabe muy bien porqué se le dio.
Plaza de toros de Las Ventas (21.594 espectadores). Novillos de Conde de Mayalde, de buen juego en líneas generales. Destacó el gran tercero, «Babieco«, bravo y noble, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
– Emiliano Osornio (de verde botella y oro): silencio y ovación.
– Pedro Montaldo (de tabaco y oro): silencio en ambos.
– Julio Méndez (de celeste y oro): dos orejas tras aviso con algunas protestas y silencio.


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