DESTACA EL BUEN GUSTO DE RUIZ DE VELASCO EN LA PRIMERA DEL ALFARERO

Arrancó el prestigioso Alfarero de Oro de Villaseca de La Sagra con una novillada de Ana Romero por debajo de lo esperado o, al menos, por debajo de la casta que sacó la del año pasado. Sin ser la de hoy una novillada bobalicona, sí fue demasiado noble para lo que esperamos de este tipo de ganaderías. Puede parecer contradictorio cuando hubo tres cogidas (dos a Jesús Romero y una a Ruiz de Velasco), pero más por estar aún algo faltos de técnica los novilleros que otra cosa, aunque también es cierto que estos novillos no perdonan tantos errores como los de Domecq aún no habiendo sido los más encastados.

El primero de la tarde en Villaseca tuvo repetición, pero sosería. Fue acortando el recorrido porque Jesús Romero se pasó de faena. Le salió caro, pues el novillo se fue orientado y lo cogió dos veces: la primera en la parte final de un trasteo animoso en el que no faltaron el pase de las flores, la arrucina, etc. y la segunda entrando a matar. Esta pudo ser más serie, pero no llevaba cornada por la taleguilla reforzada. Un subalterno le decía disimuladamente que se tapase esa sospechosa tela negra que asomaba debajo del traje de luces, algo que ya hemos visto en otras ocasiones y que, aunque los profesionales lo nieguen, es una evidente protección. ¿Qué sentido tendría si no ponerse esas «mayas» en una tarde de tanto calor?


El segundo fue un novillo muy bien presentado, con un pitón derecho muy astifino y engatillado.

Se le picó muy mal y lo acusó el novillo durante la lidia, mostrando escasez de fuerzas. Sergio Rollón le dio muchos pases, pero estuvo despegado. Mucho mejor en los remates de las series, muy bonitos. Se perfiló fuera de sitio para la suerte suprema, algo entendible tras su gravísima cornada en este momento de la lidia durante la temporada pasada. La espada, por ello, se le fue baja.

Una oreja cortó Ruiz de Velasco tras una gran estocada en todo lo alto y sin pegar el telonazo, aunque perdió la muleta. Anduvo con mucha suavidad, aunque sin rematar detrás de la cadera, hasta la última serie a pies juntos, que fue la mejor. Ruiz de Velasco había sufrido un percance muy feo de salida, con el de Ana Romero lanzándolo por los aires y encelándose con él en la arena. Tuvo fortuna el joven novillero al que ayuda Uceda Leal.

Negro el cuarto, que cortó en banderillas, lo que provocó la psicosis entre la cuadrilla. Muy mala lidia. Jesús Romero anduvo pegapases y se atascó con los aceros, pero el novillo se acabó echando solo.


Sergio Rollón estuvo más ajustado con el quinto, pero faltó transmisión. El novillo salió con una cornada en los cuartos traseros que pudo acusar, ya que perdió las manos varias veces, en especial, al principio de su lidia. Después, le faltó humillación y viveza.

Ruiz de Velasco volvió a mostrar gusto, haciendo las cosas con temple, tacto y naturalidad. No obstante, se pasó de faena con un novillo que se fue orientando. Iba sin entrega y no descolgaba. Además, se vencía. Cuando el animal lo veía se le paraba y hacía por él. Esta vez el novillero estuvo muy mal con la tizona (aunque echa bien la muleta), pinchando primero y haciendo guardia después antes de dejar una media estocada.


Plaza de toros de Villaseca de La Sagra (casi dos tercios de plaza). Novillos de Ana Romero. Bien presentados y nobles, aunque no tontos.

Jesús Romero (de blanco y plata con cabos y remates negros): silencio y silencio tras aviso.
Sergio Rollón (de verde hoja y oro): ovación en ambos.
Ruiz de Velasco (de azul rey y oro): oreja y silencio tras aviso.

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