Hoy acudíamos a Las Ventas al primero de los desafíos ganaderos. Sobre el papel, me parecía más flojo que el del próximo domingo y que la corrida concurso de final de mes, pero la realidad es que ha sido una gran tarde de toros. En Las Ventas, posiblemente, la mejor de la temporada. Ha habido de todo: Pérez Mota tuvo el lote más insulso y fue cogido feísimamente (por suerte solo tuvo un varetazo), Lamelas pechó con un toro muy fiero de Juan Luis Fraile con el que hizo un esfuerzo titánico y estuvo por debajo del quinto, un toro de bandera de Valdellán, y Venegas se ha dejado la Puerta Grande con la espada, aunque, de haber cortado las orejas habría que ver qué habría pasado, ya que la Puerta Grande está en obras y se encuentra cerrada, por lo que imagino que simplemente le habrían paseado a hombros por el ruedo y lo habrían sacado por la puerta de cuadrillas. Ya le pudo pasar también a Parejo hace un par de semanas.
Tanto Lamelas como Venegas, que mostró gusto y clase, deben estar ya contratados para San Isidro. Y ambas ganaderías también si tienen toros aptos para Madrid.

José Carlos Venegas paró tres toros, pues el primero de su lote se devolvió por falta de fuerzas. Era un toro de Valdellán cornicorto, pero serio y muy cuajado. En el tipo de la ganadería.

En su lugar salió un sobrero burraco de El Montecillo que fue boyante. Para hartarse a torear.

Venegas lo saludó por verónicas de manos muy bajas. Lo toreó muy despacito al natural, sin forzar nada la figura. Muy natural. Tanto se abandonó que una serie que estaba siendo extraordinaria de repente la cortó sin rematarla. Hubo otra serie enorme, plena de naturalidad. Con el compás prácticamente cerrado. Es cierto que la faena fue desigual: se equivocó volviendo a la derecha cuando estaba cuajando el toro al natural. ¿Por qué? Cómo el pitón izquierdo del toro era el mejor (y también la mano del torero) lo mejor de esa serie fue el cambio de mano por delante. Hubo otra serie final de nuevo con la izquierda, que fue un intento de dar unos naturales a pies juntos de frente, pero el toro ya venía pidiendo la muerte de antes y no pudo hacerlos. Se pasó de faena, algo entendible al ser un torero prácticamente sin contratos viéndose toreando a placer un toro de El Montecillo (encaste Domecq) en Las Ventas cuando él está arrinconado a las duras. Tal vez, después de lo de hoy habría que replantearse el meterlo con otro tipo de ganaderías.
Se perfiló muy lejos del toro para la suerte suprema y así no es fácil matar bien. La espada se llevó una oreja de muchísimo peso.

Otra se llevó del sexto, un toro bravo y noble de Juan Luis Fraile. Muy toreable, algo sorprendente en esta ganadería llamada como «los miuras de Salamanca». José Carlos Venegas basó en este caso la faena con la diestra, aunque la mejor tanda del trasteo fue de nuevo al natural, con uno de ellos en el que se paró el tiempo. Otra vez marró con los aceros.

Alberto Lamelas lidió y dio muerte a «Garbancito«, que fue un garbanzo envenenado. Un toro muy serio de Juan Luis Fraile con unos pitones terroríficos y que fue fiero y peligrosísimo. Una alimaña que desbordaría a cualquiera, pero no lo hizo con un Lamelas que estuvo más que digno y se jugó la vida con él. Se vio desde el duelo a quites entre jienenses que así iba a ser. Venegas quitó por gaoneras (qué mérito echarse el capote a la espalda con este animal) y Lamelas quitó por chicuelinas muy ceñidas, aunque sin lograr quedarse quieto (entendible).
En la muleta del taxista (la profesión del día a día de Lamelas) soltó gañafones que fueron auténticos hachazos. No podía ser una faena bonita ni estética, pero sí épica. Un toma y daca. Cuadró al toro demasiado hacia las tablas y pinchó arriba, aunque haciendo bien la suerte.

Alberto Lamelas es un torero guerrero. De hecho, con el quinto (al que recibió a portagayola), no estuvo a la altura del toro, que fue bravo, enclasado y muy pronto, pero tenía también ese punto de casta que no dominó en este caso el diestro, que trató de ponerse bonito encajándose de riñones, pero el toro pedía mano baja para poderlo y porque colocaba la cara de forma extraordinaria. Humillando y, a veces, incluso haciendo el avión, hasta que ya bien avanzada la faena comenzó a salir algo más desentendido con la cara arriba (algo típico de Santa Coloma, pero no tan evidente como en la línea Buendía). Se le pidió la oreja a Lamelas, pero hizo bien el presidente en no darla, por lo que todo quedó en una sí merecida vuelta al ruedo para el torero y una gran ovación en el arrastre para «Hechicero» de Valdellán, que fue un toro excelente a pesar de lo mal que se le picó, con dos puyazos en el lomo recargando, criminales. Aun con eso, el toro embistió así de bien.

El primero de Valdellán era muy astifino y con un pitón derecho de miedo. Fue, sin embargo, el toro más soso, al que Pérez Mota planteó la faena con la izquierda sin lograr el lucimiento.

Tuvo el peor lote el gaditano, ya que el cuarto tampoco dio opciones y sufrió un esperpéntico tercio de banderillas, con garapullos que no clavaban (debía haber al menos diez en la arena) y que tampoco eran capaces de colocar en el sitio los toreros de plata de la cuadrilla de Pérez Mota. Se les iban todos los pares al morillo al no colaborar el toro. Se debería picar delantero y banderillear trasero, pero a veces es al revés (picar trasero casi siempre). Al final, tuvo que ser el excelente banderillero Víctor del Pozo quien puso los dos últimos palos al tercer intento.

Hay que aclarar que Víctor del Pozo no era de la cuadrilla de Pérez Mota (quedaron en evidencia) sino de la de Venegas, que trajo en sus filas a los dos subalternos que mejor andan esta temporada: él e Ivan García (el de Móstoles como de costumbre volvió a saludar una ovación tras parear al sexto). Este cuarto toro cogió de forma feísima a Pérez Mota al entrar a matar, por la chaquetilla primero a la altura del pecho y después prendiéndolo de la taleguilla afortunadamente sin hacer presa. Lo tuvo en el aire varios segundos zarandeándolo. Salió con la taleguilla rota y solo un varetazo en el muslo. ¡Qué suerte tuvo!

Plaza de toros de Las Ventas (7.363 espectadores). Desafío ganadero con toros de Valdellán (primero, tercero – devuelto – y quinto, sensacional, ovacionado en el arrastre) y Juan Luis Fraile (segundo, muy fiero, aplaudido en el arrastre, cuarto y sexto, también aplaudido en el arrastre) y un sobrero de El Montecillo noble y repetidor, aplaudido en el arrastre.
– Pérez Mota (de azul marino y oro): ovación en ambos.
– Alberto Lamelas (de corinto y azabache con detalles en oro): ovación tras aviso y vuelta al ruedo.
– José Carlos Venegas (de grosella y oro): silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.


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