Que Fernando Adrián es uno de los toreros con mayor suerte en los sorteos es algo que ya sabíamos. Por eso, lleva ya cuatro salidas a hombros en Madrid, además de la que pinchó el año pasado con el gran «Frenoso«. Su carrera recuerda mucho a la de López Simón. Es un torero que no atesora demasiada clase, pero que conecta mucho con los tendidos y que tiene la inteligencia de dejar a los toros bravos la muleta siempre en la cara para que haya una enorme ligazón con la diestra. Tiene más dificultades al natural. Hoy tuvo un tercero de bandera, un burraco muy enclasado con el que quedó por debajo, aunque no discuto la oreja. Ahora bien, era un toro al que había que cortarle dos. Estuvo poderoso y valiente con el encastado sexto, que no era fácil, y con el que se metió un verdadero arrimón. Cortó otra oreja, justa, y descerrajó la Puerta Grande.

Otra oreja cortó Fortes al quinto, con su concepto de tremenda pureza, tras salir de la enfermería tras dos cogidas del complicado segundo. Urdiales dejó detalles toreros con el cuarto, al que mató de un gran espadazo.

Abrió plaza el toro de peor condición del festejo con el que Diego Urdiales no pudo hacer nada. No se confío con él a sabiendas de que no había triunfo posible.
Aunque destacó especialmente en los quites a la verónica, también dejó destellos de torería con el cuarto, como en los naturales y en los remates. Lo mató de una gran estocada por la que debió dar la vuelta al ruedo.

El segundo de la tarde dio una espectacular voltereta a Fortes tras el primer puyazo, que le supuso una herida debajo del ojo y una pequeña cornada de cinco centímetros en la pierna. Sufrió otra cogida durante la faena de muleta y otro susto más al rematar una serie con el pase de pecho.

Afortunadamente, Saúl Jiménez Fortes pudo salir a matar el quinto, un toro con poquita fuerza, pero al que aprovechó el malagueño al máximo, siempre con su sello de identidad, clásico y puro. Hubo un muletazo en redondo por la izquierda excelso, en el que paró el tiempo. Después de ese pedazo de pase, ¿por qué no siguió al natural? La siguiente serie la dio con la derecha y se vio que ese no era el pitón del toro. Ahora sí, cogió la izquierda y la faena subió de nivel. Hubo una serie totalmente enfrontilado y con la pierna del cite adelantada, como hacía Rafael de Paula. Otra de mucho encaje. Cortó una oreja con un concepto del toreo muy diferente al de Fernando Adrián.

Fernando Adrián saludó con suavidad al burraco tercero. Ya se vio en ese recibo capotero cómo tomaba las telas y cómo colocaba la cara.

Aunque tras el tercio de varas pareció humillar menos, en cuanto se quedó solo con el torero madrileño volvió a demostrar su enorme clase. Un toro perfectamente desorejable, al que Adrián le dejó la muleta puesta para ligar un derechazo tras otro. Al natural la faena bajó, pero rápidamente remontó sobre la diestra. El 7 protestó el retrasar la pierna de salida y Fernando Adrián decidió llevarse el toro a los medios y comenzar con los cambiados por la espalda y otros alardes de valor, como las bernadinas finales dando mucha distancia al toro, que acudía al cite con enorme prontitud incluso en el epílogo del trasteo.

Cortó una oreja, al igual que al sexto, aunque a punto estuvo de perderla debido al poco acierto del puntillero.

Si el tercero era para «soñar el toreo», este veleto sexto tuvo las dificultades que trae consigo la casta. Esto de El Torero no es el Domecq bobalicón. De hecho, se dice que cuando una ganadería quiere aumentar la casta de su casa, acude a refrescar a El Torero. Fernando Adrián trató de ponerse a torearlo directamente a la verónica, sin pasarlo primero y fue arrollado. Sufrió un espeluznante percance Curro Javier, que ya había puesto un primer par de muchísima exposición y se la jugó en el segundo clavando de nuevo en la cara, siendo prendido y lanzado por los aires en dos ocasiones cuando ya estaba en el suelo. Estuvo mucho tiempo debajo y tuvo suerte de únicamente llevar puntazos. No era fácil el toro para Fernando, pero este se mostró poderoso y le realizó una meritoria faena con su estilo en los terrenos del 5, que se puso en pie mientras el 7 lo protestaba continuamente. División de opiniones, pero tras el arrimón final, la oreja cayó, a pesar de la casta que sacó el toro para morir, tras levantarlo en varias ocasiones el puntillero.

Plaza de toros de Las Ventas (lleno de «No hay billetes» en el día del patrón). Toros de El Torero, de excelente presentación. Muy astifinos. Destacó el tercero, de enorme clase (uno de los toros de la feria). El sexto fue muy encastado.
- Diego Urdiales (de verde hoja y oro): silencio y ovación.
- Fortes (de obispo y azabache): ovación y oreja.
- Fernando Adrián (de lila y plata): oreja tras aviso con protestas y oreja con leves protestas.


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