Se colgó el cartel de «No hay billetes» por cuarto día consecutivo en Madrid. Todo un éxito para la empresa. Seguramente, mucha de esa gente que acudió hoy, como cualquier otro día de San Isidro, no prestó atención a la ganadería anunciada, pero estaban comprando una entrada para ver a uno de los hierros que son un valor seguro. Fuente Ymbro asegura corridas bien presentadas y acostumbra a echar algún toro de nota. Dentro de un conjunto interesante, destacó sobremanera el excelente tercero, un toro con muchísima clase y humillación que, cómo no, le cayó a Fernando Adrián, que volvió a estar algo por debajo y, además, lo pinchó.
Perera y Ureña no pudieron con sus toros y transmitieron poquísimo.

Abrió plaza un toro de embestida bronca de Fuente Ymbro. Un toro complicado, pero al que un torero del poderío de Perera (uno de los más poderosos del escalafón) debería haber metido en el canasto, aunque no fuese necesariamente para triunfar. Seguramente, hace un par de años lo habría hecho.

El cuarto no tuvo la misma casta y Perera la necesita, porque no es un torero de clase que pueda transmitir con esa forma de torear pegando un pase tras otro, pero todos iguales y sin sentimiento. Se justificó, pero se puso pesado.

Algo parecido le pasa a Fernando Adrián, que necesita un toro con movilidad y encastado. Un toro bravo, como fue el tercero. A pesar de ello, quedó por debajo del animal, de gran clase, aunque, tal vez, estuvo más entonado el madrileño que el viernes. En cualquier caso, con el mismo concepto. No vamos a descubrir ahora cómo torea Fernando Adrián. Es un torero que da todo lo que tiene, pero, precisamente, arte no tiene demasiado. Sí valor para dejar la muleta en la cara y ligar un muletazo tras otro con la diestra cuando el toro le repite, como fue el caso. Al natural le cuesta más, aunque hubo un par buenos. ¡Qué menos! El toro, que traía unas hechuras perfectas, no podía fallar. Invitaba al optimismo y no defraudó. Colocó muy bien la cara demostrando bravura, enorme humillación y nobleza. Sin las complicaciones de los dos primeros de la tarde. Otro toro desorejable para Fernando Adrián que no desoreja. Ángel Otero puso al público en pie tras dos soberbios pares de banderillas.

Con el sexto pudo hacer poco. Se devolvió al astifino titular y salió el sobrero, más cuajado aún y con mayor trapío. El más imponente de la corrida… por algo lo dejaron de sobrero. Fue este un toro muy deslucido, a pesar de la buena lidia de Otero, con el que el de Torres de la Alameda no pudo hacer nada. Es el primer toro sin opciones que le sale en la feria de los cuatro que ha lidiado (le queda la corrida de Victorino en junio). Se atascó mucho con el descabello.

Paco Ureña ya no es el que era. El primero de su lote apretó mucho de salida y embistió cruzado. ¿Tal vez, no veía bien? Eso hizo que fuese un toro muy complejo, con tendencia a meterse por dentro. Por un momento pareció que Ureña le iba a coger el aire tras una gran serie de derechazos echando la pierna adelante, de mucha exposición, y con el toro repitiendo con codicia. Pero tuvo más poder el toro que el torero y la faena se vino a menos acto seguido.

Tras darle muerte saltó al ruedo un conocido antitaurino (es siempre el mismo holandés). Es increíble que siempre que torea Ureña en Madrid pasan cosas fuera de lo normal (todavía me acuerdo del día de la tormenta y las almohadillas en su encerrona). Como cuando salió al ruedo el quinto con una bronca entre la grada y el tendido de sol o el desmayo en el 3. Este fue un toro que enganchó a Ureña en casa pase. Trasteo muy poco limpio. Todo muy amontonado y sin acople. Madrid respetó mucho a Paco, porque aquí ha ofrecido grandes tardes de toros, especialmente, entre 2015 y 2019, antes de la pandemia, que destacaron por su pureza y enorme transmisión, pero ahora carece de esa transmisión y su gesticulación (aunque hoy estuvo más comedido) parece más de cara a la galería. Ha sido un gran torero y aún puede tener algún día puntual en el que tenga algo que ofrecer, pero está claro que es un torero que ya está de vuelta.
Plaza de toros de Las Ventas (lleno de «No hay billetes»). Toros de Fuente Ymbro, muy bien presentados e interesantes. Mejor la primera parte (primero y segundo encastados y con poder; complicados); excelente el bravo y humillador tercero, con mucha entrega.
– Miguel Ángel Perera (de verde botella y oro): silencio tras aviso en ambos.
– Paco Ureña (de azul noche y oro): ovación tras aviso y silencio tras aviso.
– Fernando Adrián (de purísima y plata): ovación tras aviso y silencio tras aviso.


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