PUERTA GRANDE PARA MORANTE EN LA GOYESCA DE ARANJUEZ

Se repetía el mismo cartel en la Corrida del Motín de hace un año, aunque con distinta ganadería. Los tres artistas sevillanos (Morante, Juan Ortega y Pablo Aguado) han lidiado una corrida de Núñez del Cuvillo con toros de presencia desigual (el mejor presentado fue el segundo) y, en general, un pobre juego.

Sin embargo, la corrida tuvo la suerte de encontrarse con tres toreros que torean muy bien y tuvieron momentos de inspiración, como ese quite de Pablo Aguado con el capote de paseo al sexto o los afarolados ligados de Ortega, algo que no recuerdo haberle visto nunca. Aunque lo mejor de la tarde lo hizo, sin duda, Morante. El de La Puebla lleva un fin de semana en el que no ha parado de torear, pero, curiosamente, no se ha vestido de luces. El viernes toreó la corrida romana de Mérida (¡vaya invento!) y ayer la goyesca de Ronda, también con Juan Ortega. Hoy otra: la de Aranjuez. Cortó tres orejas y expuso mucho toreando al natural, siempre con mucho ajuste.

Abrió la goyesca un torito de Cuvillo terciado y sospechoso de pitones. Sin fuerza y muy aplomado. Todo lo hizo Morante, que toreó con mucha hondura y empaque, desde el inicio por ayudados por alto a los pases de pecho. Brillantes. Mató de una estocada trasera y cortó la primera oreja de la tarde.


Tuvo mejor expresión el colorado segundo, mas no un mejor comportamiento. Le faltó bravura y, por ende, transmisión.

Anduvo, como siempre, muy torero Juan Ortega. Recordó a El Viti con tres afarolados al final de la faena.


Se protestó mucho al tercero por su falta de fuerzas, pero no se le devolvió. Fue un toro nobilísimo al que Aguado, incluso, tocó el pitón en numerosas ocasiones. Se empecinó demasiado en este detalle.

Se fue a por la espada con un torero abaniqueo antes de un epílogo con dos suaves trincherazos y un desplante rodilla en tierra. La gran estocada le permitió tocar pelo.

Morante cortó dos orejas (un tanto excesivas) al cuarto, al que saludó a la verónica toreando hundiéndose en los lances. Aunque el toro tenía poca transmisión, Morante estuvo francamente bien y le sacó todo lo que tenía. Lo entendió perfectamente, sacándoselo en ocasiones por arriba para aliviarlo y exponiendo mucho al natural en los terrenos de cercanías. Ahí fue cuando la faena rompió, siempre tratando de llevar el muletazo detrás de la cadera, con cadencia y profundidad. Animó al respetable con un molinete invertido (eso lo borda) ligado a un afarolado. Aunque lo que de verdad llegó al tendido fue el final por regiomontanas, algo que recuperó recientemente en Málaga.


Juan Ortega tuvo un mal lote. El jabonero lidiado en quinto lugar se defendió, soltando feos derrotes al final del muletazo, lo que dificultó la labor del trianero, que llegó a ser desarmado.

Con ya muy poca luz salió al ruedo el sexto. Hay que mejorar la iluminación de esta bicentenaria y preciosa plaza. Sorprendió Pablo Aguado realizando el quite por chicuelinas con el capote de paseo. Estuvo muy torero en su trasteo, combinando molinetes y trincheras al toreo fundamental. Pinchó y necesitó del descabello para rematar su actuación.


Plaza de toros de Aranjuez (tres cuartos de plaza). Corrida goyesca del Motín. Toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y algo sospechosos de pitones. Deslucidos, en líneas generales.

Morante de La Puebla: oreja y dos orejas.
Juan Ortega: ovación en ambos.
Pablo Aguado: oreja y ovación.

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