DE MENOS A MÁS LA NOVILLADA DE ESCOLAR. DESTACÓ ALBERTO DONAIRE

La novillada de José Escolar en Villaseca de La Sagra fue bastante insulsa hasta el quinto, un novillo con más calidad, aunque para calidad los naturales que le dio Alberto Donaire. Curvilíneos y de frente. Cargando la suerte. El sexto fue una alimaña que dejó en evidencia tanto a Emiliano Ortega como a su cuadrilla. Tuvo una actuación francamente mala, como para replantearse si quiere o si puede ser torero. Desde el tendido le gritaron el típico «no dejes los libros» y también un «corres más que Vinicius».

Abrió plaza un novillo bien hecho, pero sin exageraciones. No se comió a nadie. Excesivamente noble para lo que esperamos de Escolar. Tras un inicio por bajo, El Fundi le decía desde el callejón a Daniel Pérez que se pusiese con la izquierda, pero este tardó demasiado en cogerla, aunque por ahí logró los mejores momentos de un trasteo insípido. Pinchazo y estocada.

Más engatillado el segundo, que terminó rajándose. Preocupante en esta ganadería. Alberto Donaire está acostumbrado a las duras y se presentó con un traje con cabos negros, habitual de los toreros de este tipo de corridas. ¿Por qué? Estuvo asentado en su trasteo, pero se perfiló fuera de la suerte para entrar a matar.

Y si antes hablábamos del traje de Alberto Donaire ahora que hay que hablar del de Emiliano Ortega, que tenía tanto oro como azabache. Tan extraño como feo. Parecía un disfraz de Carnaval.


Estuvo muy pegapases Emiliano Ortega y sin decir absolutamente nada. Soso también el novillo. Este año hay varios novilleros que no han justificado su presencia en Villaseca, entre ellos esté. La gente comentaba: «acuérdate de su nombre para no volver a verlo».

No levantaba la tarde tampoco con el cuarto, que salió con los pitones entre astillasos y escobillados y se los astilló aún más al rematar con el burladero. Así quedó:

Se le picó horriblemente mal. El varilarguero no era capaz de acertar arriba. Después, el utrero embistió casi a la mexicana, pero saliendo con la cara arriba como los santacolomas. Daniel Pérez se puso pesado.

Alberto Donaire firmó lo más destacado de la tarde corriendo muy bien la mano izquierda y rematando los naturales detrás de la cadera. Muy puro además, citando enfrontilado, con algunas series a pies juntos. Hubo tres series importantes, en las que, por poner un pero, estuvo al hilo del pitón, pero fueron notorias. La espada se le fue trasera y caída y le privó de la oreja a un novillo enclasado.

El sexto puso toda la emoción que le había faltado a los demás. Fue una alimaña al que se picó mal y se banderilleó peor al cortar el viaje. Una banderilla en el cuello, otra detrás de la oreja…
Emiliano Ortega estuvo totalmente desbordado y tuvo la suerte de que el toro se terminase echando porque si no no era capaz de matarlo. Dio un mitin. En el tendido decían que «se sale de la suerte como Curro Romero».

Plaza de toros de Villaseca de La Sagra (casi tres cuartos de plaza). Novillos de José Escolar, correctos de presentación y nobles, excepto el orientado y fiero sexto, con mucho genio. Aplaudidos quinto y sexto en el arrastre.

Daniel Pérez (de rioja y oro): palmas y ovación tras aviso.
Alberto Donaire (de azul pavo y oro con cabos negros): palmas y ovación.
Emiliano Ortega (de gris plomo y oro y azabache): silencio tras aviso y pitos tras aviso.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑