Tenía pensado ir esta tarde a Bargas a ver la corrida de Martín Lorca que han lidiado Paco Ureña, Fortes y Jorge Molina, pero me enteré a última hora de la sustitución que había cogido Víctor Hernández (reemplazando a Perera) y cambié los planes. Con la presencia de Víctor (que también triunfó antes de ayer en Guadalajara) se juntaban tres de los toreros jóvenes más interesantes. Cierto es que Ginés Marín ya lleva una década de alternativa y ha perdido cartel, pero es un torero que ha demostrado que sabe torear muy bien. Suya fue la mejor faena de la tarde al único toro de triunfo de Román Sorando. Empezó muy bien la corrida con ese muy buen toro, pero se desinfló. Aarón Palacio cortó una oreja de cada toro de su lote y volvió a mostrar su ambición y su buen concepto del toreo, aunque sin redondear las cosas, mientras que Víctor Hernández cortó tres orejas, pero hay que hacer poco caso a los trofeos en esta plaza porque parece que los regalan. También ayudó el «paisanaje», pues aunque es madrileño, es de Santos de la Humosa, que está pegado a Guadalajara. Esperaba más de Víctor Hernández, que no estuvo mal, pero cada vez que lo veo fuera de Madrid me deja la sensación de que hay que verlo en Las Ventas y no en otros sitios. Ahí es donde su toreo adquiere una mayor dimensión, donde realiza el toreo más puro, mientras que en otras plazas busca otras maneras de llegar al tendido con un toreo más populista.

Ginés Marín recibió al primero de la tarde con un ramillete de verónicas rematadas con una serpentina. Trámite en el tercio de varas y buen quite de Ginés por tafalleras con una bonita media para abrochar.

Comenzó la faena de muleta sentado en el estribo con torería, para acto seguido seguir toreando por abajo rodilla en tierra. Destacaron las dos soberbias trincherillas. El toro fue enclasado, repetidor y noble. Persiguió en todo momento la franela. Alguno, incluso, pidió a Ginés que no lo matase. Bien el diestro haciendo oídos sordos, pero pinchó una faena muy ligada y con detalles toreros, aunque por momentos faltó algo más de ajuste.

Víctor Hernández saludó al segundo con un farol y tres verónicas de hinojos con las manos altas. El toro tuvo más trapío, pero las mismas bolitas.

Fue parado y descastado y todo lo tuvo que poner Víctor Hernández, que logró la conexión con los tendidos con el arrimón final y las bernadinas. Mató de una buena estocada y cortó una oreja de poco peso, aunque se le llegaron a pedir dos. Sin embargo, en el toreo fundamental abusó del pico cuando toreó con la mano derecha.

Otra oreja de poco peso cortó Aarón Palacio al tercero, que tampoco se prestó al lucimiento. Aarón lo saludó con dos faroles de rodillas y se estiró después a la verónica. Tiene una forma de manejar el capote muy semejante a la de Ginés Marín. Tras un intento fallido de altaneras (pues el animal no se arrancaba) quitó por chicuelinas. Compuso bien la figura en el trasteo de muleta, pero faltaba mucha transmisión. El toro se quiso rajar y Aarón lo sujetó en el epílogo por circulares antes de matar de una buena estocada.

Aplomadísimo el serio y engatillado cuarto y soltando el tornillazo al final del muletazo, por lo que Ginés Marín sufrió numerosos enganchones. Se pasó de faena.

Víctor Hernández cortó dos orejas excesivas del manso quinto, un toro aquerenciado al que sometió dejando la muleta siempre puesta en la cara, logrando así la ligazón. Sin embargo, hubo un desarme muy inoportuno, pero calentó al personal de nuevo con las luquesinas finales y el desplante. Hubo un momento de gran tensión en el inicio de faena de muleta, cuando se puso de rodillas en el centro del ruedo y trató de cambiar el viaje del toro por la espalda, pero lo hizo demasiado tarde y sufrió un susto, siendo desarmado. No se lo llevó por delante de milagro.

Aarón Palacio recibió al cuajado sexto con dos largas cambiadas de rodillas y de rodillas también empezó su faena de muleta. Hoy ha habido mucho toreo de hinojos, ya que el sol de Guadalajara está copado por las peñas y es lo que más les llega. Es toro se dolió en los primeros compases de la faena porque cayó una banderilla en el agujero del puyazo, lo cual es muy lesivo para el animal. Estuvo voluntarioso el joven matador y cortó una oreja.

Plaza de toros de Guadalajara (tres cuartos de plaza). Toros de Román Sorando, más que sospechosos de pitones. Destacó el primero, con mucha clase y repetición. El resto fueron parados y, por lo tanto, deslucidos.
– Ginés Marín (de verde hoja y oro): silencio en ambos.
– Víctor Hernández, que sustituía a Perera (de azul cielo y oro): oreja y dos orejas.
– Aarón Palacio (de salmón y oro): oreja y oreja.


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