EMILIANO OSORNIO PONE EL TOREO UN FESTIVAL DE CHINCHÓN CON TOROS MUTILADOS

Llegaba el último festejo de la temporada en la Comunidad de Madrid. El tradicional festival de Chinchón, en el cual salieron toros excesivamente recortados de pitones. En un festival el afeitado está permitido, pero esto fue mucho más que afeitado. Mucho más en el caso de los toros que en el de los novillos.
Emiliano Osornio mostró su concepto del toreo tan puro y cortó dos orejas, al igual que David Galván. Fernando Adrián pinchó a un toro de El Pilar al que alguno llegó a pedir el indulto, pero obviamente no fue merecedor de ello (de hecho, no se le dio ni la vuelta al ruedo).

Abrió plaza un toro de Daniel Ruiz con dos plátanos por pitones. En un festival, como decía, es legal el despuntado, pero es que le faltaba medio pitón. Peor que uno de rejones.

Además, no tuvo ni fuerza, ni casta, lo cual le permitió a Ureña gustarse encajándose mucho de riñones y pasándoselo cerca. La estocada fue rinconera. Tuvo especial mérito el quite por gaoneras por lo que molestó el viento en ese momento.

El segundo fue de Victoriano del Río. Tuvo más cara, pero igualmente estaba mutilado. Ya desde el recibo capotero cantó sus complicaciones. Tampoco se logró acoplar Fortes, molesto por los derrotes que soltaba arriba el toro. Al cuello. Estocada entera tras otra que hacía guardia.

El tercero también fue de la ganadería madrileña. Mucho mejor en cuanto a juego este. Se le echó en un festival por ser extremadamente gacho. Feísimo.

David Galván brindó a Curro Vázquez y se metió en la oreja del animal para ligar pivotando sobre sus talones, sin cruzarse.

Se le otorgaron las dos orejas.

El cuarto fue de El Pilar. Salió con pies y Fernando Adrián lo recibió con verónicas de mano baja. Empezó su faena de muleta de rodillas con el péndulo. Como suele suceder con este torero, esta bajó de intensidad en el toreo fundamental, a pesar de que siempre se lleva los mejores toros. Es un torero que carece de estética, por lo que aunque toreó mucho al natural faltó naturalidad. Volvió a conectar con el tendido en el final en los terrenos de cercanías, de nuevo con un par de cambiados por la espalda y un desplante arrojando la muleta en el que el animal mostró tanta nobleza como bobaliconería al no hacer por el diestro cuando lo tuvo a merced. Con este toro alguno le llegó a gritar a Fernando Adrián el «no lo mates». De risa. Afortunadamente, el torero hizo bien en hacer oídos sordos, aunque quizás eso le pudo descentrar, ya que pinchó en un par de ocasiones, la segunda de ellas quedándose en la cara del animal.

El primero de los novillos fue para Aitor Fernández, que la semana pasada tuvo que dar lidia y muerte a dos novillos en Las Ventas actuando como sobresaliente en la encerrona de Álvaro Serrano. El novillo de La Cercada tuvo humillación y lo exprimió por bajo el novillero local en una faena muy desigual. Se focalizó mucho en ligar los pases y lo logró a la perfección en la primera serie de naturales, aunque luego el trasteo tuvo muchos altibajos.

Emiliano Osornio volvió a demostrar una vez más que tiene el toreo dentro. Qué bien embarca a los animales, cogiéndolos adelante y llevándolos hasta atrás, tanto con el capote como con la muleta. Las verónicas tuvieron empaque, en especial, las del quite, en las que ya pudo torear mucho más templado. También lo tuvo el inicio de faena barriendo el lomo del novillo en los ayudados por alto y, después, toreando ya por bajo. La faena no tuvo ligazón, ya que el novillo de Antonio Palla tampoco se prestó a ello, pero sí mucha belleza y pureza. Siempre trata de rematar detrás de la cadera, trazando líneas curvas. El final con doblones por bajo también fue muy torero y no me quiero olvidar de reseñar de que apunta con el palillo hocico en la suerte suprema, sin pegar el telonazo como hacen la gran mayoría.

Cerraba el cartel el otro novillero de la tierra: Álvaro Chinchón, que trató de buscar la conexión con sus paisanos desde el comienzo, echándose de hinojos en el recibo capotero. También intentó (sin suerte) gallear por chicuelinas para poner al novillo en suerte al caballo, pero no pudo realizarlo porque el de José Vázquez le apretó mucho. Sí que pudo completar el posterior quite por tafalleras.
Empezó su faena de muleta por estatuarios. La primera serie de derechazos tuvo enganchones, mientras que en la segunda le cogió mejor el pulso al novillo, pero en la tercera (primera al natural) sufrió un inoportuno desarme y la faena ya nunca tomó vuelo. El novillo le siguió tocando las telas y, además, acabó desentendido. Álvaro Chinchón se atascó con los aceros, eternizándose con el descabello.

Plaza de Chinchón (lleno aparente). Toros de Daniel Ruiz (descastado y sin fuerza), Victoriano del Río (el segundo sin clase y tirando derrotes y el gacho tercero noble y repetidor), El Pilar (muy colaborador, aplaudido en el arrastre) y novillos de La Cercada (bravo y con humillación), Antonio Palla (le faltó motor) y José Vázquez (venido a menos).

– Paco Ureña: oreja.
– Fortes: silencio.
– David Galván: dos orejas.
– Fernando Adrián: ovación.
– Aitor Fernández: oreja.
– Emiliano Osornio: dos orejas.
– Álvaro Chinchón: silencio.

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