Qué pena que los empresarios tengan en el olvido a un torerazo como es Javier Cortés. Incluidos los de Las Ventas, pues esta corrida depende del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad y no de la empresa Plaza 1. El Rosco gritaba «Garrido, toma nota de este torero» y ojalá lo haga, pero que no sea para darle «las migajas» del 21 de junio, sino que le sirva para coger alguna posible sustitución en la Feria de San Isidro. Javier Cortés ha hecho el toreo en la goyesca, como en 2018 (siendo aquella superior aún), con su concepto puro y castizo. Perdió un orejón de mucho peso con su lamentable uso de la espada.
Sorprendentemente, ese sexto toro de El Pilar sirvió y hubo uno aún mejor, el segundo, al que El Cid hace veinte años habría cuajado, pero ahora quedó por debajo del animal, aun dejando buenos pases sueltos.
Uceda Leal tuvo el peor lote, pero tampoco tuvo su tarde.

El sexto fue un negro salpicado con buenas hechuras y con un buen pitón derecho. Con mucha prontitud. Pablo Gallego puso dos pares sensacionales y Javier Cortés se lo brindó a Isabel Díaz Ayuso. Lo aprovechó citando enfrontilado y cargando siempre la suerte. La pierna adelantada en todo momento y media muleta arrastrando por la arena. ¡Cómo bajó la mano el de Getafe! Y el toro lo aguantó por ese pitón. Por el izquierdo la faena bajó, tanto por la condición del de El Pilar, como por las limitaciones lógicas de Javier Cortés, sin apenas visión en ese ojo tras el percance que sufrió hace unos años en esta plaza. Volvió a la derecha y volvió también a subir el diapasón de la faena, citando con los vuelos y ligando un muletazo tras otro con un enorme temple. Torerísima también la trincherilla. Eso es el toreo. Qué pena que lo emborronase todo con un bajonazo infame en la paletilla, seguido de otro pinchazo abajo y una estocada muy caída.

Ya había mostrado su gran concepto del toreo con el tercero, con el que estuvo más puro aún, aunque dada la endeblez del toro la faena no tomó vuelo. Pero toreó muy encajado de riñones y más vertical y enroscado que en el sexto. ¡Qué buenas formas tiene!

Ojo cómo está de cara este año la Copa Chenel con los toreros que hay clasificados para la segunda ronda: Mario Navas, Héctor Gutiérrez, Alejandro Marcos, el propio Javier Cortés… Si mañana pasa Alberto Durán quedará una nómina de lujo de toreros puros y clásicos.
El mejor toro de la corrida fue, seguramente, el segundo.

El Cid vio sus virtudes rápidamente y le sopló dos grandes verónicas (primera y cuarta de su recibo). Se notaba en su sonrisa que le gustaba el toro, pero después no terminó de aprovecharlo. Se quedó todo a medias. Le daba un buen natural, pero le costaba ligar el siguiente. Le faltó esa seguridad para tragar y tampoco se cruzó a toro parado. A otro torero eso Madrid se lo habría censurado. Cuando cogió la diestra la faena bajó claramente, ya que El Cid tiene un derechazo mucho más corto que el natural.

Poco pudo hacer con el descastado quinto, aunque tampoco terminó de apostar.

Uceda Leal tuvo un primer toro complicado, ya que se defendió mucho. Imposible el lucimiento para el madrileño, que tampoco estuvo muy lúcido él. Se vio cuando no cortó el segundo toro a Rafael González cuando este le hizo hilo tras un gran par. También expuso mucho en su segundo.

En el cuarto la lidia fue un desastre y El Niño de Aravaca y Marcos Ortiz dieron un mitin con los garapullos. Uceda empezó rápido el trasteo para que la bronca no fuera a mayores, pero tampoco sacó nada reseñable. Además, mató mal, algo extraño en él, pero no tanto en estos últimos años.

Plaza de toros de Las Ventas (21483 espectadores). Corrida goyesca. Toros de El Pilar, bien presentados. Buenos segundo y sexto.
– Uceda Leal: silencio en ambos.
– El Cid: ovación tras dos avisos y silencio.
– Javier Cortés: silencio y palmas tras aviso.


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