La encerrona de Borja Jiménez fue un fiasco. Un petardo sin paliativos, condicionado por el mal juego de los toros, con hasta tres sobreros. Lo peor de todo es que esperábamos que estas ganaderías pudiesen salir así. ¿En qué momento se les ocurrió a Borja Jiménez y a su apoderado, Julián Guerra, embarcar tres toros de Domingo Hernández? Esta ganadería desde que cambió de manos va cada vez a peor y ahora ya está totalmente podrida. ¿Y traer Cortés en vez de Victoriano del Río? Vienen con los hierros secundarios y lo vendieron como una demostración de que Borja Jiménez podía elegir las ganaderías que quisiera. Vaya ridículo. Lo que ha quedado patente es que no puede y, además, que es un torero sin variedad. Es cierto que en el cuarto y quinto la tarde pudo remontar, pero fue un espejismo. La espada también es clave en una encerrona y Borja mata muy mal. Total, que sale de esta feria muy tocado. Es una pena, porque es un torero maltratado por el sistema al no pertenecer a ninguna empresa, pero en este caso él y su apoderado fueron los que se metieron en esta encerrona, con todo el sentido de la palabra. Y como casi todas las encerronas en Madrid salió mal.

Borja Jiménez saludó la correspondiente ovación tras el paseíllo y se fue a portagayola a recibir al primero (prihttps://criticataurina.blog/2025/12/13/los-toros-de-victoriano-del-rio-para-2026/mera de las tres que hizo). El toro le apretó y Borja tuvo que tomar el olivo. El de Domingo Hernández remató en las tablas. Después, realizó un farol de rodillas. Con este gesto, Borja ya mostró más predisposición que el jueves, día en el que claramente se reservó para hoy. Pero, al final, ni hoy, ni el jueves. Muy mala estrategia. No obstante, no toda la raza puede basarse en irse a la puerta de chiqueros una y otra vez, que es algo loable, pero hace falta más variedad, algo que no tuvo ni él, ni tampoco la puso con las ganaderías que escogió. Con lo bien que los entiende, ¿por qué no llevó victorinos?
Este de Domingo Hernández mostró buena condición, pero duró poco. Y fue el mejor de esta ganadería…
Hubo una serie de naturales en la que me dio la sensación de que el toro se podía rajar. Creo que Borja también lo atisbó, obviamente, por lo que en los muletazos inmediatamente posteriores no le abrió la puerta, sino que lo llevó hasta el final, con inteligencia, pero obligándolo mucho. Tanto que el toro bajó la persiana y se echó al verse tan sometido. Trató de maquillar esa triste imagen de el toro por los suelos con dos series de derechazos, pero el toro ya no transmitía nada. Terminó con una serie de naturales a pies juntos trastabillada rematada con un kikirikí. Mató mal.

El segundo era de Toros de Cortés, segundo hierro de la casa de Victoriano. Galleó por chicuelinas Borja Jiménez para llevarlo al caballo, donde fue mal picado. Quitó el de Espartinas de nuevo por el palo de Chicuelo y el toro se hizo daño en una mano. Poco después (en el tercio de banderillas) se derrumbó para ya no levantarse. Tal vez, se rompió la mano. Tuvo que ser apuntillado, aunque al puntillero de la plaza le costó lo suyo acertar.

Salió en su lugar un sobrero de Victoriano del Río, al que Borja Jiménez realizó un vibrante saludo capotero con la portagayola ligada a varias verónicas a pies juntos, una de ellas mirando al tendido. No dio opciones en la muleta al torero.

Volvíamos al hierro de Domingo Hernández con el tercero, un toro inválido al que el presidente tardó muchísimo en devolver. No sacó el pañuelo verde hasta que no se derrumbó del todo ya en el tercio de banderillas. No entiendo esa necesidad de enfadar al personal.
El sobrero de Domingo Hernández fue indigno de Madrid. ¿Cómo reseñaron ese «toro» con aspecto de eral y cómo lo aprobaron? El animal peor presentado de la feria (y de muchas ferias).

Con el ambiente totalmente en contra lo mejor que podía haber hecho Borja Jiménez era matarlo cuanto antes, pero decidió ponerse pegapases tras un inicio con el péndulo. El toro no embestía, sino que se limitaba a pasar por ahí sin entrega. Jiménez hizo un gesto como de no entender los pitos. ¿Qué espera con este ganado? No faltó la sorna de Madrid con los «miaus» de recibo y con las palmas por bulerías al final.

Parecía que la tarde iba cuesta abajo y sin frenos, pero el diestro también recibió a portagayola a «Soleares», nombre típico de la casa, que fue un feo toro de Cortés, que dio alguna mínima opción a Borja. Eso sí, estaba justísimo de fuerza también, por lo que faltó mucha transmisión en la faena, a pesar de que el público del 5 estaba tremendamente predispuesto y le aplaudían todo lo que hacía, que no fue mucho, la verdad. Ligó las series con la derecha (un punto acelerado) y una por la izquierda. La siguiente al natural ya fue muy amontonada, con enganchones y el trasteo se diluyó. No obstante, si llega a matar con una estocada sin utilizar el descabello, ojo, porque podría haber caído la primera oreja con lo barata de está la plaza. De hecho, se pidió, aunque no de manera mayoritaria y el presidente ahora estuvo bien aguantando. El diestro dio la vuelta al ruedo con algunas protestas.
Tampoco tuvo fuerzas el quinto toro, de Domingo Hernández (entre lo de hoy y lo de otoño espero que no vuelva a Madrid en años), que fue devuelto a corrales. Entró, pero no se cerró bien la puerta al parecer, porque un operario de la plaza fue cogido. Fue un milagro que estando vendido solo sufriese un traumatismo. Recordaremos esta encerrona por este accidente y no por el toreo.

Con lágrimas en los ojos por lo sucedido abrió la puerta el torilero para que saliese el tercer sobrero, de El Torero. Por cierto, es incomprensible que hayan premiado a Juan Pedro Domecq como mejor ganadería de la feria y no a El Torero.
Este sobrero de Lola Domecq fue el mejor de la tarde. Borja Jiménez lo toreó en la distancia corta, tirando con temple de sus embestidas. El público más triunfalista necesitaba que pasase algo y se pusieron en pie. Hay que reconocer a Borja que para cómo iba la tarde, por momentos, se sobrepuso a las circunstancias y esta faena era de oreja, pero de nuevo mató mal.
El sexto fue otro toro de Cortés deslucido y justo de presentación (cuando lo vimos en el campo no nos planteamos que pudiese ir a Madrid). Así terminó la triste encerrona. La crónica de un fracaso anunciado con estos toros.
Plaza de toros de Las Ventas (lleno de «No hay billetes»). Toros de Cortés y Domingo Hernández, justos de presentación y sin fuerzas. Se devolvieron dos de Domingo Hernández y uno de Cortés, que tuvo que ser apuntillado. En su lugar salieron sobreros de Victoriano del Río (muy deslucido), Domingo Hernández (impresentable; una cabra que no embistió) y El Torero (bien presentado y el mejor de la corrida en cuanto a juego).
– Borja Jiménez, como único espada (de blanco y oro): palmas, silencio, bronca, vuelta al ruedo, ovación tras aviso y silencio.


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