INVÁLIDA NOVILLADA DE GUADAIRA EN LA FINAL DE «CÉNATE LAS VENTAS»

Se quedó sin ganador la final del certamen «Cénate Las Ventas» por el nulo juego de los novillos de Guadaira, pero la empresa ha decidido dar otra oportunidad a los novilleros y los tres actuarán en la Feria de Otoño (si se confirma la encerrona de Álvaro Serrano los tres irían de nuevo en el mismo cartel y dejaría fuera de la feria a Emiliano Osornio). Ya sucedió el año pasado, pero por el motivo opuesto. Guadaira lidió una gran novillada y, aunque ganó Bruno Aloi, el que mejor toreó fue Pedro Luis, por lo que la empresa repitió la terna en Otoño, que también completaba El Mene. El Mene anoche tuvo al único novillo con opciones y, aunque hubo momentos buenos, le faltó acople para poder triunfar con él. Fue un trasteo desigual, que fue de menos a más. No tuvo opciones con el primero, inválido ¿tras el tercio de varas? El Mene se llevó el mejor y el peor (de todos los que no sirvieron).
Nacho Torrejón dejó muletazos con hondura e hizo lo más torero de la noche, mientras que Mario Vilau volvió a exhibir su gran valor y su característico temple, pero ahí falta más sentimiento.

Abrió plaza un novillo bizco, pero más serio que todos los toros que van matando las figuras por las plazas de segunda, como ahora en Santander. Cantó pronto su falta de fuerzas, pero es que después del puyazo quedó inválido. Le hizo un buen boquete el del castoreño. El toro se echó en dos ocasiones durante la faena de muleta de El Mene, evidenciando así la lesión, posiblemente pulmonar. Aunque parece evidente que fue por el puyazo, es extraño que también se echasen el segundo y el quinto, por lo que quizás el encierro podría venir ya enfermo. Con la buena novillada que lidió Guadaira el año pasado no se explica de otra forma un cambio tan abismal.

Sí tuvo opciones con el cuarto, un buen novillo este. Tenía buenas hechuras y Nacho Torrejón descubrió su calidad en el quite a la verónica (la primera muy profunda y templada). El Mene realizó un inicio torero con una trincherilla, aunque se abandonó tanto que a punto estuvo de ser cogido cuando el novillo se le coló.
Hubo una serie de derechazos más vertical en una faena con altibajos. Realmente, la faena no rompió hasta que no dio una serie de naturales con la derecha después de ir a por la espada de matar para arrojarla a la arena a continuación (vaya tontería… lo mismo que hace Emilio de Justo). Ahí sí logró naturales enfrontilado con el compás abierto, muy templados y rematados totalmente detrás de la cadera. La espada se le fue traserísima por entrar a matar cuando el animal no estaba bien cuadrado para la suerte suprema.

Se protestó de salida al colorado segundo, más agalgado, que se tapaba por la cara. Montado. Tampoco lo vi como para protestarlo tanto por presentación. Otra cosa sería ya por su comportamiento. Otro novillo sin fuerzas al que Torrejón toreó con el mentón hundido y vertical en una faena de enfermero, tratando que no se fuese al suelo, aunque, finalmente, fue imposible.

De nuevo mostró ese toreo clásico y asentado con el quinto, que terminó echándose. Me gustaron sus formas y de haber habido un ganador debía ser él. Terminó por luquesinas. Pinchó con la espada tirándose de verdad.

Mario Vilau se fue a portagayola a recibir al castaño tercero. La salvó bien y prosiguió a la verónica ya en pie. Sin embargo, dado el poco poder del novillo, Vilau prácticamente comenzó la faena de muleta como si fuese el final de la misma, en una distancia cortísima. No se podía hacer nada con estos animales mortecinos. Desde el callejón le dijeron acertadamente que fuese a por la espada cuando iba a dar otra serie.

Tampoco salvó la tarde el sexto, con el que comenzó la faena de hinojos cambiando el viaje por la espalda. Siempre hace lo mismo. Luego es cierto que tiene mucho temple, pero al ser tan alto en ocasiones se tiene que retorcer, sobre todo en los de pecho. Es un novillero de valor, pero no de clase. La espada siempre ha sido uno de sus fuertes, pero está atravesando una mala racha si tenemos en cuenta esa encerrona matinal en Ceret. Se precipitó tirándose a matar a este, que estaba distraído. Lo cazó a la segunda.

Plaza de toros de Las Ventas (10.767 espectadores, según la empresa). Novillos de Guadaira, bien presentados pero inválidos, como enfermizos. Varios sin fuerza y algunos echándose durante la lidia, como el mortecino primero. Se salvó el cuarto.

El Mene (de verde hoja y oro con cabos negros): silencio y silencio tras aviso.
Nacho Torrejón (de nazareno y oro): palmas y ovación con protestas.
Mario Vilau (de azul soraya y oro): silencio tras aviso y ovación de despedida.
*Al finalizar el paseíllo los tres finalistas fueron obligados a saludar una ovación.

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